"Los colonos ilegales irrumpieron en la zona, rompieron el candado del manantial, dañaron la valla que lo rodea y vertieron en el agua un material desconocido con olor a sucio", confirmó el activista Bashar Al-Qaryouti.
Y añadió: "Lo hicieron para que el agua no fuera potable ni cultivable".
El activista dijo que los residentes de la aldea renovaron las instalaciones alrededor del manantial y llevaron a cabo un proyecto agrícola en las tierras circundantes para protegerlo de los colonos ilegales.
"Los residentes están tratando de refinar el agua y de hacer turnos de vigilancia para ella las 24 horas del día", dijo el activista, señalando que estos esfuerzos tienen como objetivo prevenir futuros ataques al manantial.
Fuente: MEMO