Las enseñanzas del Imam Ali Ibn Abi Talib (AS) para el hombre moderno

Las enseñanzas del Imam Ali Ibn Abi Talib (AS) para el hombre moderno

En su importante libro “Prolegómenos” (Al-Muqaddimah) el filósofo e historiador islámico Ibn Jaldûn ha dicho: “El futuro y el pasado se parecen como dos gotas de agua”.
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Tuesday 29 de Mar.
Las enseñanzas del Imam Ali Ibn Abi Talib (AS) para el hombre moderno

Dicha frase refiere a como las acciones humanas y sus contextos a través de los ciclos históricos poseen similitudes, al tener unívocamente al ser humano como gestor de las mismas.  Mirar al pasado refiere aprender de él, para caminar hacia un futuro donde no se repitan los errores pretéritos. Sin duda alguna esta década en que vivimos – marcada por una pandemia global y la gran cantidad de pérdidas humanas por ella, la crisis económica y sanitaria, los fuertes movimientos sociales a nivel global, los desastres naturales, los usos de las redes sociales, las nuevas formas de interacción educacional y laboral, “lo políticamente correcto” y los conflictos bélicos – es (y seguirá siendo a futuro) fuente de estudio para sociólogos, filósofos, antropólogos e historiadores. Dichos eventos contemporáneos nos brindan una excelente oportunidad para el análisis del pensamiento de grandes lumbreras de la historia humana y espiritual. Dentro del contexto islámico es inevitable acudir al pensamiento de Ḥazrat ‘Alȋ Ibn Abȋ Ṭâlib (as), puesto que su visión en los asuntos humanos y espirituales es intemporal y muy válida para poder asumir las vicisitudes actuales. El poder escuchar sus consejos dados en tiempos pretéritos, ayudan en el contexto contemporáneo a la comprensión del por qué se suscitan los acontecimientos de hoy y darles correcta solución. Podemos recordar el consejo que Imam Ali Ibn Abi Talib (AS) le dio por escrito a su hijo Imam Ḥasan (AS):

Fuérzate por comprender la realidad de las desgracias y adversidades, los cambios del tiempo y circunstancias. Imponte el estudio de la historiaTrata de ver las ciudades arruinadas. Los palacios en mal estado y los signos de la decadencia y ruina de esa gente, todo lo que hicieron cuando vivían y tenían fuerza, qué lograron, cómo empezaron, dónde, cuándo y cómo fueron inducidos a un fin, dónde están ahora, qué han ganado realmente fuera de la vida y cuál fue su contribución al bienestar de la humanidad.”  (Carta 31 del “Nahj al-Balâgah” o “Cima de la Elocuencia”)

No por ser acontecimientos más allá de nuestra geografía o pertenecientes a un contexto cultural y político totalmente diferente al nuestro, debe carecer de una vital importancia para el conocimiento de ese fascinante mundo y la compresión del mundo en que vivimos. Un elemento que recalca esta “nueva normalidad” es la lejanía que tenemos de la espiritualidad, dicha distancia ha sido puesta a prueba por la pérdida de seres queridos y amigos durante esta pandemia. Imâm ‘Alȋ (AS) dio gran peso al rol de la relación del hombre con su Creador y el vínculo espiritual que los une.  El Imam Ali Ibn Abi Talib (AS) cuando habla de las distintas formas de vínculos con el Creador habla de tres tipos de relación:

  1. Aquellos que adoran a Dios por miedo, es decir, el sentimiento que los une a Dios es el temor a su castigo. Y dice de ellos que son como los esclavos debido a que trabajan, cumplen con la orden de su Señor y son responsables, sin embargo, dicha obediencia, se basa en el miedo al castigo.
  2. Aquellos que los mueve el interés, es decir, así como Dios habla del infierno y del castigo, también habla del paraíso, la recompensa y la felicidad eterna. Y de este grupo dice que son como los comerciantes debido a que el mismo, trabaja, compra, vende, etc.; pero lo hace en búsqueda de los beneficios personales, de sus intereses (en este caso se refiere a la recompensa y a la felicidad eterna).
  3. Aquellos que ven en Dios la perfección, la belleza, la grandeza, y ven en Él, el único ser que puede ser adorado. A estos los llama los hombres libres ya que no les interesa el Paraíso y ni les preocupa el Infierno.

Desgraciadamente muchos de los que sí tienen una creencia en lo divino, basan dicha relación con Dios con lazos de interés o por miedo, lo adoran como comerciantes o como esclavos. El Imam Ali (AS) nos invita a liberarnos de ese tipo de lazos con Dios y dice: “A Dios hay que conocerlo, porque si lo conoces lo amas y si lo amas, lo adoras”.

Otra perspectiva contemporánea está en la crítica a las gestiones de mal gobierno y a las malas decisiones que se han tomado por muchos estados para enfrentar tanto las crisis sanitarias y problemas de políticas de justicia social. En tiempos del califato de ‘Alȋ Ibn Abȋ Ṭâlib (600-661) existió un gobernador en Egipto llamado Muhammad Ibn Abû Bakr, el cual fue asesinado en el 658 (año 38 de la Hégira). En su lugar fue nombrado Mâlik Ibn Âshtar, un gran combatiente y comandante de las tropas de Ḥazrat Ali Ibn Abi Talib (AS).

El Imam Ali (AS) le escribió una carta con consejos para un buen gobierno. Esta carta puntualiza los principios de administración y justicia, tal y como son dictados por el Islam. Trata de los deberes y las obligaciones de los gobernantes, sus responsabilidades como jefes, la cuestión de los derechos y obligaciones prioritarios y de la administración de la justicia.

En los niveles de lecturas se pueden distinguir diversos tipos de pensamientos posteriores, desde el humanista hasta el pensamiento de corte socialista, sobre todo cuando se leen los pasajes dedicados a los principios de la distribución igualitaria de las riquezas, el trato a los huérfanos y su educación, el cuidado de los imposibilitados y minusválidos entre otras obligaciones para con ellos y la creación de lugares para ancianos e incapacitados donde reciban atención. (Carta 53 del “Nahj al-Balâgah”)

Entre muchas cosas le dijo:

Siempre debes apreciar y adoptar una política que no sea demasiado severa ni demasiado indulgente; una política que se base en la equidad y la justicia y que sea largamente apreciada y aprobada. Recuerda que las quejas y el descontento del hombre corriente, sin recurso y de la gente abatida, tiene preponderancia a la aprobación de personas importantes y, el desagrado que unas pocas personas importantes -será disculpado por el Señor- si el pueblo está feliz contigo.” (Carta 53 del “Nahj al-Balâgah”)

Tales lecciones, que mantienen su vigencia en la actualidad, ilustran el verdadero sentido de un gobierno justo más allá de su base ideológica y política.

Otros fragmentos de esta original carta nos podrían hacer recordar a la tradición estoica (tan de moda en estos días), principalmente al pensamiento de Séneca (“Los versos de oro”), u otras obras dentro de la literatura político-didáctica de diferentes culturas y tiempos, como el “Pachatantra” obra clásica de la literatura sánscrita de la India o “El príncipe” de Nicolás Maquiavelo obra clásica de las Ciencias Políticas de occidente de la Italia renacentista. El siguiente fragmento así lo corrobora:

Sé justo e imparcial y honrado en tu comportamiento con todos los individuos y grupos. Ten cuidado, no permitas que tu persona, posición y privilegios actúen como fuente de celos y de malicia. No permitas que se te acerque nada ni nadie que no merezca tu apoyo. Nunca degrades tu dignidad y tu prestigio. Recuerda que los murmuradores y escandalosos traficantes son un grupo indigno y malicioso. Aunque pretendan ser consejeros bien intencionados y sinceros, no te apresures en creer las noticias que te traigan ni los consejos que te ofrezcan. No aceptes los consejos de miserables, ellos harían lo imposible para evitar que seas amable y realices buenos actos. Te harán temeroso de la pobreza y de la miseria. De la misma forma, no permitas que los cobardes o débiles actúen como tus consejeros, te volverán vacilante cuando dictes y hagas ejecutar tus órdenes. Ellos obstruirán tu capacidad para dirigir los asuntos con firmeza y harán que tus empresas e invenciones se conviertan en tímidos y temerosos intentos. Al mismo tiempo, evita que cualquier persona codiciosa y ambiciosa, aspire a ser tu asesor porque ellos te enseñarán como explotar a la comunidad y cómo oprimir y tiranizar a la gente, para sacarles sus riquezas. Recuerda que la mezquindad, la cobardía y la avaricia, parecen ser diferentes cualidades malignas, pero todas surgen de la misma mentalidad maliciosa que no tiene fe ni confianza en Dios. Tus peores ministros serán aquellos que han sido ministros de los gobiernos tiranos y opresores que te antecedieron; aquellos que fueron partícipes de atrocidades y salvajes crueldades cometidas por sus gobiernos. Tales personas no deberán escuchar tus confidencias y no deberán ser de tu confianza porque ellos han ayudado a los pecadores y han servido a gobiernos crueles y tiranos. En su lugar, puedes encontrar a personas que son tan juiciosas como instruidas, que no han tenido mentalidad pecadora o criminal ni han ayudado a los tiranos en su tiranía, ni asistido a los pecadores a cometer sus pecaminosos actos. Tales personas te ocasionarán menos dificultades. Serán de la mayor ayuda, simpatizarán contigo sinceramente.

Si tienes confianza en ellos, romperán sus relaciones con tus opositores. Conserva como compañeros a tales personas, tanto en tus reuniones personales como oficiales.

Solamente compañeros y ministros tan honestos y humanos, deberían obtener tu completa confianza. Confía en que te dirán las más amargas verdades, sin temer a tu posición. También rechazarán en asistirte o ser parte en acciones que A Dios le disguste que realicen Sus Amigos.” (Carta 53 del “Nahj al-Balâgah”)

Bajo estos consejos sobre el gobierno islámico podemos contemplar una diversidad de temas que no se concentran tan solo en la política, sino que van a la ética, la jurisprudencia, la espiritualidad y la psicología. Igualmente toca el tópico del respeto a la diversidad religiosa que desgraciadamente muchos musulmanes no practican y que la mala propaganda occidental sobre el Islam se encarga de maximizar. En este fragmento el Imam Ali (AS) habla del tema y de la necesidad de la espiritualidad para ejercer el liderazgo:

“¡Mâlik! Debes ser amable, compasivo y amar a tus súbditos. No te comportes como una bestia voraz y rapaz, cuyo éxito reside en desgarrar a sus víctimas. Recuerda Mâlik que hay dos tipos de personas: aquellas que tienen tu misma Religión y son tus hermanos y aquellos que profesan otra Religión y que son seres humanos como tú. Hombre de una y otra clase padecen las mismas debilidades e incapacidades que se heredan en la carne, pecan y dan rienda suelta a sus vicios, ya sea intencional o involuntariamente, sin darse cuenta de la gravedad de sus actos. Deja que tu misericordia y compasión los rescate y los ayude de la misma manera que tú esperas que Dios te demuestre Su Misericordia y su perdón. No pienses jamás en elevarte a un prestigio tan falso que te atrevas a declarar la guerra a Dios, porque no podrás evitar Su castigo y Su venganza. No podrás jamás librarte de la necesidad de Su Misericordia y Compasión.” (Carta 53 del “Nahj al-Balâgah”)

En otra parte podemos ver un pensamiento que pondera la alteridad o la justicia y ética para el otro:

No te enfades ni pierdas la calma por los errores y fallas de aquellos a los que gobiernas; por el contrario, se paciente y comprensivo con ellos. El enojo y deseo de venganza, no te ayudarán en tu administración. Nunca te digas: “Soy su amo, su gobierno y por encontrarme por encima de ellos, debo ser sumisa y humildemente obedecido” Porque tal pensamiento te trastornará y te hará vanidoso y arrogante, debilitará tu fe en la Religión y te hará buscar el apoyo de cualquier otro poder, que el de Dios. En el futuro cercano, tus métodos equivocados y tu mala administración serán presentada y serás llamado y castigado por los errores cometidos contra de los desvalidos y oprimidos.” (Carta 53 del “Nahj al-Balâgah”)

Esta carta que se encuentra en el libro “Nahj al-Balâgah” o “Cima de la Elocuencia” (recopilación de los discursos, dichos y cartas de Imâm ‘Alȋ, realizada por el sabio Sayyid Muhammad Razȋ en el año 400 Hégira) es una joya de la literatura en la lengua árabe y universal. Su lectura sigue siendo renovadora y de gran utilidad tanto en lo individual como en lo social. Desgraciadamente muchos de estos preceptos no son llevados a la praxis por la generalidad de sistemas políticos contemporáneos (islámicos o no islámicos) y por los individuos en su interacción con la dimensión espiritual, social y con la naturaleza. Volver a este texto ayuda a contemplar los sucesos de hoy en el mundo y de buscar una salida integra al hombre actual, donde justicia, espiritualidad, buena praxis y ética sean el sello de una humanidad futura.

Abdulwali

Shafaqna


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