Opinión

Medios de Comunicación en Bolivia proclives a los intereses de las élites de poder

Medios de Comunicación en Bolivia proclives a los intereses de las élites de poder

Los medios corporativos de comunicación en Bolivia en su mayoría están copados por los clanes familiares, quienes obedecen a sus logias (Caballeros del Oriente, Toborochis; etc.) y ambiciones de poder, no es sorprendente que muchos de ellos más que informar lo que hacen es guiar y aplicar las órdenes que sus socios dictan, en tal sentido salir de la obscuridad es un deber de cada boliviano que ama la libertad y la verdadera democracia para que así no sean sometidos, humillados ni mucho menos anulados. Por Sdenka Saavedra Alfaro
Sdenka Saavedra Alfaro
Wednesday 16 de Nov.
Medios de Comunicación en Bolivia proclives a los intereses de las élites de poder

Sdenka Saavedra Alfaro[1]

Nuevamente la ultra derecha fascista en Bolivia, está utilizando el arma más poderosa que tiene: “El periodismo”, como herramienta de influencia masiva, un artificio de la comunicación, la desinformación, la propaganda, el uso de los Fake News y los falsos positivos como armas y estrategias de destrucción masiva, las que están siendo utilizadas para desprestigiar y destruir, al gobierno de Luis Arce Catacora y David Choquehuanca, los que cumplieron ya 2 años en el mandato este 2022, fruto de la victoria en las elecciones generales del 18 de octubre de 2020, logrando el respaldo del 55,11% de los votos, y tras la recuperación de la democracia después del Golpe de Estado de 2019.

Porque debemos reiterar que Bolivia, no sólo recibió un Golpe de Estado, militar, policial, cívico, eclesiástico; sino también mediático como lo señalamos, la complicidad de los medios de comunicación hegemónicos, es decir el apoyo, el activismo político de línea editorial de tendencia derechista neoliberal como los canales de televisión Unitel, Red Uno, y los periódicos El Deber, Página Siete, Los Tiempos y otros al golpe, los que manipularon y tergiversaron la información negando incluso la existencia del mismo golpe de Estado, el que dejó más de 37 muertos en las masacres de Senkata y Sacaba, torturados y demás víctimas como el asesinato de periodistas como el argentino Sebastián Moro.

Los mismos medios que en la actualidad continúan respaldando todos los actos de violencia, de racismo, de desestabilización, de terrorismo que la derecha golpista, a nombre de los denominados cívicos de Santa Cruz, bajo el liderazgo de Rómulo Calvo, el gobernador de Santa Cruz Luis Fernando Camacho y los grupos vinculados a la Unión Juvenil Cruceñista (UJC), llevan adelante nuevamente el mismo guión del 2019, en la confabulación de un nuevo golpe de Estado utilizando el pretexto del censo. 

El paro iniciado el 22 de octubre pasado, al presente trajo no sólo pérdidas humanas con un saldo de 4 muertos y más de 170 heridos; sino también pérdidas económicas para el país ( $us 1.000 millones de pérdidas en mas 26 días de paro), donde el mayor afectado es el pueblo.

En este contexto de máxima tensión, la manipulación de imágenes y de la información por parte de estos “medios de comunicación”, alineados a favor de la derecha es evidente —dijeron que al 1er cabildo asistieron un millón y medio de personas, cuando días después de forma oficial  el Tribunal Electoral Departamental de esa región, dijo que sólo hubieron 230.000 personas….—, tergiversando los hechos, haciendo creer que los que incendiaron la sede de los campesinos y saquearon las oficinas de la COD cruceña, los que cercaron oficinas del INE, de la ABT y los que realizaron todos esos hechos vandálicos, fueron los “masistas” y no así los grupos paramilitares que fueron financiados por los cívicos cruceños, todo un montaje mediático, una “dictadura de la Imagen”  para culpar como siempre a los inocentes, como ocurrió el 2019, recordando que estos grupos fueron denunciados por organismos internacionales como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), quienes calificaron a la Unión Juvenil Cruceñista (UJC) de grupo armado paramilitar.

El manejo de los medios y la manipulación de la información por parte de los medios de comunicación de las élites se han convertido en una de sus armas principales en Bolivia, reforzadas por los grandes emporios a nivel internacional siendo estas las “naves nodrizas” de la desinformación. En ese contexto estas empresas de comunicación utilizan los mismos guiones en coordinación con sus “naves informativas” que según Noam Chomsky lo hacen mediante 10 estrategias de manipulación, tales como: la distracción cuyo fin es desviar la atención de las cuestiones importantes para la sociedad, en otras palabras, distraerlos de sus verdaderos problemas, por ejemplo, cuando dan cobertura casi total al mundial de fútbol en Qatar. La segunda estrategia es crear problemas y después ofrecer soluciones, se habló de censo, ahora como una solución a su fracaso ofrecen federalismo e independencia, la tercera es la estrategia de gradualidad en donde los medios alineados a las logias desde hace años están con ese afán de apoyar la federalización de Santa Cruz, recordemos que primero fue autonomía, ahora es federalismo, después ¿Independencia?

En cuarto lugar, tenemos a la estrategia de diferir; hacer aceptar una decisión impopular, los medios en especial en las redes sociales los “líderes” mediante sus aparatos punitivos manifestaban que deben sacrificarse, “que el paro por el censo es para todos, que deben cerrar sus negocios, Santa Cruz somos todos” etc., era el lema, cuando paradójicamente unos se sacrificaban y otros cobraban sus salarios de casi 3 mil dólares (por mes) aun en pleno paro. En la quinta estrategia señala que deben dirigirse a las masas como criaturas de poca edad para sugestionarles tópicos sencillos que aparenten facilidades para que más adelante una vez “adiestrados” no puedan encarar sus problemas por sí mismos, sino por medio de sus líderes; en este caso Calvo, Cuellar y Camacho, mostrándose como los únicos con la inteligencia y capacidad de solucionar sus problemas. 

La sexta es utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión, la misma contrastada con estos medios cuando sólo se dedican a mostrar, robos, hurtos, violencia; etc., con el fin de anular el análisis racional y el sentido crítico de los individuos. La séptima, mantener al público en la ignorancia y la mediocridad, cuando estas corporaciones se dedican más al ocio mostrando programas largos y espurios cuyo fin es sumir en la ignorancia a las masas para que estas no puedan comprender el conocimiento científico y la realidad del país, en suma, que el pueblo solo se dedique al alcohol, la moda y la farándula, estrategia concatenada con la octava, la cual es estimular al público a ser complaciente con la mediocridad; hacerle creer (al final se lo creen) que ellos son la raza superior, los elegidos, los  que dan de comer a Bolivia o que ser estúpido, vulgar o inculto es normal….

Chomsky menciona en una novena estrategia que estos medios refuerzan la autoculpabilidad, haciéndole creer que al individuo, que él es el absoluto culpable, sumiéndolo en inacción, “y sin acción no hay revolución”. Por último, en la décima estrategia está el de conocer a los individuos mejor que ellos mismos se conocen, con lo cual se logra poder controlarlos, tal como lo hacen las redes sociales; pues basta hablar por WhatsApp con un amigo sobre vehículos y con seguridad vendrá publicidad de automóviles en Facebook o Instagram.

Los medios corporativos de comunicación en Bolivia en su mayoría están copados por los clanes familiares, quienes obedecen a sus logias (Caballeros del Oriente, Toborochis; etc.) y ambiciones de poder, no es sorprendente que muchos de ellos más que informar lo que hacen es guiar  y aplicar las órdenes que sus socios dictan, en tal sentido salir de la obscuridad es un deber de cada boliviano que ama la libertad y la verdadera democracia para que así no sean sometidos, humillados ni mucho menos anulados.

Sdenka Saavedra Alfaro

[1] Escritora y periodista antiimperialista.


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