El bombardeo estadounidense contra Venezuela y el secuestro de su presidente, Nicolás Maduro, marcan un momento crucial en la historia de las intervenciones de Washington en Latinoamérica, según un análisis publicado por The Guardian.
Durante una conferencia de prensa tras el secuestro, el presidente Donald Trump declaró que “nadie volverá a cuestionar el dominio estadounidense sobre el hemisferio occidental”, evocando la Doctrina Monroe de 1823.
La fuente señaló que esta acción se inscribe en una larga historia de presiones económicas e intervenciones militares en América Latina y el Caribe, aunque destaca que lo novedoso en el caso venezolano es la naturaleza abierta y directa del ataque.
El primer ataque militar directo de Estados Unidos contra un país sudamericano refleja el retorno a sus políticas hegemónicas tradicionales, en consonancia con el lema “América para los estadounidenses”, históricamente utilizado para justificar intervenciones militares y golpes de Estado.
El profesor de relaciones internacionales en la Universidad Estatal de Río de Janeiro, Mauricio Santoro, advirtió que este hecho “indica un cambio importante en la política exterior y de defensa de Estados Unidos”, vinculado a la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de la administración Trump.
Por su parte, el profesor de historia en la Universidad de Temple, Allan McPherson, calificó lo sucedido como “impactante”, comparándolo con la invasión de Panamá en 1989 y señalando que la idea de que el “imperialismo manifiesto” había terminado en el siglo XXI resulta errónea.
The Guardian recuerda ejemplos de intervenciones estadounidenses en la región: la invasión de México en el siglo XIX, la ocupación de Cuba y el control de Guantánamo, la invasión de Haití, el apoyo al golpe militar de 1964 en Brasil, la Operación Cóndor y la invasión de Panamá con el arresto de Manuel Noriega.
Aunque no está claro si Venezuela enfrentará un escenario similar al de Panamá, la declaración de Trump de que el país será gobernado por Estados Unidos hasta una “transición de poder fluida” genera incertidumbre. McPherson enfatiza que estas intervenciones rara vez conducen a paz o democracia, sino que suelen dejar crisis prolongadas de poder y sucesión política.
Fuente: Al Mayadeen