En una publicación en X, Macron afirmó que París había aceptado, a petición de Dinamarca, participar en los ejercicios conocidos como Operación Resistencia Ártica. Añadió que las primeras unidades militares francesas ya estaban en camino a Groenlandia, y que se desplegarían más.
El anuncio se produjo después de que el Ministerio de Defensa de Dinamarca dijera el miércoles que intensificaría la actividad militar en Groenlandia en coordinación con sus socios de la OTAN.
Según el Ministerio, se espera que los ejercicios de este año incluyan la protección de infraestructura crítica, la prestación de apoyo a las autoridades groenlandesas, incluida la policía, el alojamiento de fuerzas aliadas, el despliegue de aviones de combate y la realización de operaciones navales.
Groenlandia ha atraído cada vez más la atención internacional en medio de la creciente competencia estratégica en el Ártico. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha declarado repetidamente que Groenlandia debería formar parte de Estados Unidos, citando su importancia estratégica para la seguridad nacional estadounidense y la defensa de lo que describió como el "mundo libre", incluso frente a China y Rusia.
Las autoridades danesas y groenlandesas han rechazado rotundamente estas afirmaciones, advirtiendo a Washington contra cualquier intento de apoderarse de la isla y recalcando su expectativa de que se respete la integridad territorial compartida entre Dinamarca y Groenlandia. Groenlandia fue colonia danesa hasta 1953 y sigue formando parte del Reino de Dinamarca. La isla obtuvo una amplia autonomía en 2009, lo que le otorga el derecho a autogobernarse y gestionar sus asuntos internos, mientras que Copenhague conserva la responsabilidad de la defensa y la política exterior.
El miércoles, varios diplomáticos declararon a POLITICO que este momento representa el desafío más serio que enfrenta Europa desde la Segunda Guerra Mundial, lo que subraya la inquietud generada por la postura de Washington. Si bien los funcionarios afirman saber cómo responder a la presión de adversarios como Rusia, lidiar con tácticas similares por parte de Estados Unidos los ha dejado en un terreno desconocido.
A pesar de las maniobras políticas para apaciguar a Trump, los líderes europeos afirman que su objetivo primordial es evitar una confrontación militar con Washington. Una intervención estadounidense contra Groenlandia desmantelaría efectivamente el marco de seguridad transatlántico de la posguerra.
El ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, advirtió que un escenario de ese tipo no tendría precedentes en la historia de la OTAN, mientras que la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, y el comisario de Defensa de la UE, Andrius Kubilius, dijeron que una toma de control militar marcaría el fin de la alianza por completo.
Un diplomático de la OTAN señaló que el tratado fundador de la alianza no contiene ninguna disposición que prevea un ataque de un miembro contra otro y calificó ese escenario como “el fin de la OTAN”.
El propio Trump ha reconocido lo que está en juego, sugiriendo que Estados Unidos podría tener que elegir entre perseguir sus ambiciones sobre Groenlandia y preservar la alianza.
Los funcionarios europeos admiten que aún están impactados y, hasta hace poco, muchos gobiernos evitaban deliberadamente hacer planes de contingencia por temor a que prepararse para un desafío estadounidense sobre Groenlandia pudiera hacer que la amenaza fuera más real.
Fuente: Al Ahed