Sdenka Saavedra Alfaro - Escritora, corresponsal internacional de HispanTV
Irán ha atacado el mito de la supremacía aérea de Estados Unidos: en sus ataques ha neutralizado cazas F-35, drones MQ-9 Reaper y todo misil que ha interceptado con sus drones hipersónicos, demostrando con ello el derrumbe de la invencibilidad del país del Norte. Con el ataque del país persa a Dimona, además, ha destrozado la ambigüedad nuclear de Israel.
La República Islámica de Irán está asestando un duro golpe al imperio de Epstein, algo que ningún otro país había logrado desde Vietnam, convirtiendo esta guerra en una gran lección para el mundo entero. Porque el martirio del gran líder de Irán, el ayatolá Ali Jamenei, y otros líderes, así como el asesinato de más de 170 personas —la mayoría niños y niñas de la escuela de Minab, el 28 de febrero de 2026—, no han sido un impedimento para que Irán continúe su legítima defensa contra la guerra impuesta, la cual ha atacado infraestructuras civiles, incluidos hospitales, escuelas, centros industriales, universidades y otras infraestructuras vinculadas a la población civil.
Todo ello refleja que las ambiciones sionistas e imperialistas van mucho más allá del llamado proyecto del “Gran Israel”, que busca la caída de Irán con el objetivo de convertirse en una superpotencia, en un imperio “Pax Judaica”, y satisfacer las ansias por el petróleo, el gas y las riquezas del país persa.
Sin embargo, mientras escribimos estas líneas, las marchas, las manifestaciones y los actos donde millones de personas valientes en todo Irán salen a las calles para seguir apoyando a su líder —el ayatolá Mujtaba Jamenei— y para manifestar su rechazo a Estados Unidos e Israel, mientras los misiles caen, demuestran una vez más la agonía de la hegemonía mundial. Porque el país persa no está solo: esas marchas las vemos también en el mundo entero, donde millones apoyan la gran lucha, la defensa y la resistencia del pueblo iraní, quién es la gran esperanza de los pueblos libres del mundo, que no quieren vivir sometidos a la arrogancia global.
En esa línea, los movimientos de resistencia están mostrando su apoyo a Irán, así por ejemplo el movimiento de resistencia libanés, Hezbolá, la Resistencia islámica en Irak y las fuerzas yemeníes han llevado a cabo más de 120 operaciones exitosas contra las zonas norte y sur de los territorios ocupados por Israel, lo que supone un cambio táctico en el enfoque ofensivo de Irán, junto con el uso de nuevos sistemas de misiles y la expansión estratégica del frente por parte de las fuerzas de resistencia.
La estrategia a largo plazo de la República Islámica de Irán y el Eje de la Resistencia para debilitar las capacidades estadounidenses e israelíes en la región constituye hoy un punto de inflexión en la historia del siglo XXI, porque a pesar de las continuas afirmaciones de Trump sobre su victoria, la realidad de la guerra impuesta muestra que los objetivos de Washington y Tel Aviv no se han cumplido: Irán mantiene su resistencia, la unidad de su pueblo y, además, el control del estrecho de Ormuz. “Trump está perdiendo la guerra contra Irán”, así lo señala el portal Foreign Policy.
El régimen israelí y Estados Unidos no han logrado la caída de la República Islámica de Irán; ahora es el país persa es quien está controlando esta guerra, convirtiéndose en el “señor del estrecho de Ormuz” y dejando fuera del mercado a sus rivales. Con su cierre, no solo ha disparado los precios de los combustibles en el mundo, tal como lo advirtió, sino que también está generando ingresos diarios de 139 millones de dólares por venta de petróleo. Se trata de una estrategia que marca el comienzo del declive del imperio estadounidense.
Esta agonía de Trump también la vemos en las multitudinarias protestas y manifestaciones bajo el lema “No Kings” (Sin Reyes), que congregaron al menos 8 millones de personas en diversas ciudades de Estados Unidos el 28 de marzo de esta gestión. En ellas participaron numerosos activistas, entre ellos el actor Robert De Niro, quien encabezaba la marcha en Nueva York, expresando un fuerte rechazo a la administración de Donald Trump y oponiéndose a la guerra contra Irán.
Según la encuesta de Reuters/Ipsos de marzo de 2026, los índices de aprobación del presidente Donald Trump han caído a su nivel más bajo desde su regreso a la Casa Blanca, situándose en torno al 36%, mientras los precios del combustible se disparan en medio de la guerra impuesta con Irán.
A ello se suma el rechazo de los países europeos a las solicitudes de Estados Unidos para participar en la guerra contra Irán. Por primera vez desde el inicio de los ataques, Francia se opuso al uso del espacio aéreo del régimen israelí para transportar armas estadounidenses que iban a ser utilizadas contra el país persa. Italia también lo hizo, al no permitir que aviones militares estadounidenses aterrizaran en la base aérea de Sicilia. Y España fue el primer país en plantar cara a Trump, rechazando la guerra y cerrando su espacio aéreo a los aviones estadounidenses.
El error de cálculo de Trump y Netanyahu en su guerra impuesta contra Irán no solo está provocando la mayor crisis económica y militar de la historia de Estados Unidos —Irán produce 100.000 drones al año; EE.UU., solo 600 misiles Patriot, según The Washington Post—, sino que ha fracasado estrepitosamente frente a las más de 89 oleadas de represalia iraníes en la Operación Promesa Verdadera 4.
El imperio cae; la resistencia vence, porque la historia no la escriben los tiranos con bombas, sino los pueblos con dignidad, y hoy, en el centro de esa historia, brilla Irán.