26 de Marzo: fallece Ludwig Van Beethoven

26 de Marzo: fallece Ludwig Van Beethoven

Beethoven ha sido, sin lugar a dudas, una de las personas más brillantes y fructíferas en al campo de la música. A pesar de los numerosos padecimientos que sufrió en su breve existencia (57 años), las patologías que lo acompañaron marcaron profundamente su vida y su producción artística.

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Monday 26 de Mar.

Ludwig Van Beethoven nació en Bonn el 16 de diciembre de 1770  en el seno de una familia de origen flamenco. Su padre, ante las evidentes cualidades para la música que demostraba el pequeño Ludwig, intentó hacer de él un segundo Mozart, aunque con escaso éxito, a pesar de destacarse -en su breve vida- como compositor, director de orquesta y pianista muy renombrado en su época. Murió en Viena el 26 de marzo de 1827.

Su legado musical abarca, cronológicamente, desde el Clasicismo hasta los inicios del Romanticismo musical y marca un período importante en la historia de la música. En 1787 Ludwig Van Beethoven realizó un primer viaje a Viena con el propósito de recibir clases de Mozart. Sin embargo, la enfermedad y el posterior deceso de su madre le obligaron a regresar a su ciudad natal pocas semanas después de su llegada a la ciudad austriaca.

En 1792 Beethoven viajó de nuevo a la capital austriaca para trabajar con Haydn y Antonio Salieri, y se dio a conocer como compositor y pianista en un concierto que tuvo lugar en 1795 con gran éxito. Su carrera como intérprete quedó bruscamente interrumpida a consecuencia de la sordera que comenzó a afectarle a partir de 1796 y que, desde 1815, le privó por completo de la facultad auditiva. De esta manera, la enfermedad hizo su aparición en la vida del notable músico, acompañada de diversas afecciones que convirtieron su existencia en un calvario. Aumentada, notablemente, por lo rudimentario de la medicina de su época, que no tenía los conocimientos ni los recursos suficiente para enfrentar sus dolencias. Diferente hubiese sido en la actualidad, donde muchas de sus afecciones podrían haber sido curadas -o al menos aliviadas notoriamente-, al tiempo que hubieran prolongado una supervivencia con calidad de vida de la que careció durante casi toda su breve existencia. Podemos agregar que los últimos años de la vida de Beethoven estuvieron marcados también por la soledad y una progresiva introspección, pese a lo cual prosiguió su labor compositiva, e incluso fue la época en que creó sus obras más impresionantes y avanzadas.

La tradición divide la carrera de Beethoven en tres grandes períodos creativos o estilos, y si bien el uso los ha convertido en tópicos, no por ello resultan menos útiles a la hora de encuadrar su legado.La primera época abarca las composiciones escritas hasta 1800, caracterizadas por seguir de cerca el modelo establecido por Mozart y Joseph Haydn y el clasicismo en general, sin excesivas innovaciones o rasgos personales. A este período pertenecen obras como el célebre Septimino o sus dos primeros conciertos para piano.

Una segunda manera o estilo abarca desde 1801 hasta 1814, período este que puede considerarse de madurez, con obras plenamente originales en las que Ludwig van Beethoven hace gala de un dominio absoluto de la forma y la expresión (la ópera Fidelio, sus ocho primeras sinfonías, sus tres últimos conciertos para piano, el Concierto para violín).

La tercera etapa comprende hasta la muerte del músico y está dominada por sus obras más innovadoras y personales, incomprendidas en su tiempo por la novedad de su lenguaje armónico y su forma poco convencional; la Sinfonía n.º 9, la Missa solemnis y los últimos cuartetos de cuerda y sonatas para piano representan la culminación de este período y del estilo de Ludwig van Beethoven. (Biografías y vidas  2004-2017, Enciclopedia Biográfica).

La enfermedad fue la gran compañera de la vida de Beethoven. A la sordera que antes comentábamos y que aparecería a los 26 años de edad, se unirían muchos padecimientos, que colmaron su vida de dificultades y problemas de salud. Lo cierto es que la misma se estableció y desarrolló lentamente hasta que debió admitirla y vivir con ella limitadamente. Esta sordera, acompañada de  zumbidos, dolor y sonidos no naturales de diferente índole , fue progresiva y motivo de múltiples consultas médicas y hacia 1802 se hizo más acentuada e irreversible, predominando en el oído derecho y fue el motivo por el que en 1814 diera su último concierto en público. Sin diagnóstico claro, fue atribuida por diferentes investigadores de su historia clínica a otosclerosis, sífilis, laberintitis y otitis media entre otros padecimientos. 

A la sordera, se agregaron muchas otras patologías, que fueron demostradas en el informe de la autopsia que se le efectuara  al día siguiente de su muerte  por los doctores Wagner y Rokitansky ,como cirrosis hepática,  nefropatía,  pancreatitis crónica y otros síndromes sin etiología demostrada, como sus alteraciones gastrointestinales, bronquiales, articulares y oculares. Todas estas patologías, que mellaron en forma intensa su vida, no hicieron más que acentuar su creatividad en la esfera intelectual y artística; pero, lamentablemente, la medicina de su época no tenía los recursos diagnósticos ni los tratamientos efectivos para aliviarlas, debiéndose resignar con los escasos recursos y esfuerzos de los médicos de su tiempo.

El análisis de su historia médica parece llevar a la clara conclusión de que Beethoven falleció de insuficiencia hepática con una intensa ictericia (color amarillento de la piel por impregnación de bilis),que finalizara en coma hepático. Probablemente, tuvo también una septicemia final, con el antecedente de su ascitis fistulizada e infectada. Ésta causada probablemente por efectuársele varias paracentesis (drenajes abdominales por incisión quirúrgica) para drenar el líquido que se formaba en su cavidad abdominal. Es discutible si jugó algún papel en su muerte una insuficiencia renal y una diabetes descompensada.

En la actualidad, sin duda que su causa final de muerte se denominaría como una falla multisistémica, desencadenada por su insuficiencia hepática.A pesar de sus múltiples padecimientos, cualesquiera que hayan sido las causas y enfermedades que las produjeran, atormentaran y empobrecieran su vida física es sumamente  destacable que su tremenda creatividad musical no fuera sino producto de una genialidad artística superior que se elevó por sobre el padecimiento físico y ello lo llevó a ser uno de los más grandes compositores de todos los tiempos.

Siempre quedará la duda acerca de un Beethoven sin padecimientos físicos unidos a la genialidad intelectual y productiva que desarrollara más allá de sus padecimientos físicos. Nunca lo sabremos, pero la historia es así, un relato de lo que fue al servicio de una esperanza lo que llegara el hombre a ser, y no un relato como los historiadores quisiéramos que hubiera sido  al servicio de nuestras propias elucubraciones y deseos.

 

elintra


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