El Líbano se dirige al infierno: ¿Qué escapatoria tiene?

El Líbano se dirige al infierno: ¿Qué escapatoria tiene?

El presidente libanés, Michel Aoun, advirtió que su país “se abocará al infierno” si las facciones políticas no forman un nuevo Gobierno.

 

Annur TV
Thursday 24 de Sep.

No se puede pasar por alto las declaraciones de Aoun, puesto que, cuando el mandatario libanés pronuncia con contundencia este tipo de afirmaciones, eso significa que el país está sumido en una situación crítica, cuya reforma requiere la colaboración y cooperación de todos los grupos políticos para detener la precipitación del país de los cedros en el infierno.

El jefe de Estado libanés ha afirmado que la crisis del país es tan sumamente grave y peligrosa que las autoridades no deben perder ni un solo minuto en hallarle una solución. Es más, Aoun ha pedido acabar con el sectarismo político en el seno del Gobierno.

El Líbano reconoce oficialmente 18 comunidades religiosas, a saber: cuatro musulmanas, 12 cristianas, la secta drusa y el judaísmo. Conforme a un acuerdo que data de 1943, el presidente, el jefe del Parlamento y el premier de El Líbano se dividen entre las tres comunidades más grandes —cristiana maronita, musulmana chií y musulmana suní, respectivamente—.

Los 128 escaños del Parlamento también se dividen en partes iguales entre cristianos y musulmanes. Por esas razones, algunos países llevan años tratando de pescar en un río revuelto para sacar adelante sus agendas en este país, sobre todo mediante la incitación a una guerra sectaria para desestabilizarlo.

Es obvio que la actual crisis de El Líbano no se generó a raíz de la explosión ocurrida en el puerto de Beirut (capital libanesa), ni se resolverá mediante el plan del presidente francés, Emmanuel Macron. El Líbano vive una crisis que ha ido fraguando desde hace varias décadas y su resolución requiere una cooperación y un esfuerzo extraordinarios de todas las facciones políticas del país.

El nuevo primer ministro de El Líbano, Mustafá Adib, fue elegido hace tres semanas para formar un gabinete después de que el gobierno anterior renunciara tras la devastadora explosión del 4 de agosto en el puerto de Beirut. No obstante, Adib, respaldado por Francia, no pudo formar un nuevo gobierno antes de la fecha límite fijada por París, es decir, antes del 15 de septiembre.

Macron había amenazado con imponer sanciones contra El Líbano si el nuevo gobierno que se conformara no emprendía reformas. “Los próximos tres meses son esenciales para un cambio real en El Líbano y, si esto no pasa, bloquearemos el plan de rescate financiero e impondremos sanciones a la clase dominante”, según alertó el mandatario galo.

El Líbano ha sufrido mucho, incluso antes de la tragedia del puerto, a manos de la clase gobernante, incapaz de adoptar medidas para reparar una economía en ruinas y aliviar la difícil situación de una población que se hunde cada vez más en la pobreza.

Sin embargo, al mirar con detenimiento el desarrollo político de los últimos meses en El Líbano, uno puede apreciar que algunos partidos y figuras políticos no quieren que esta crisis se resuelva y, de hacerlo, que cualquier solución a la que se llegue para tal conflicto deberá satisfacer sus intereses específicos. Por lo tanto, su ambición es tan insensata y su irresponsabilidad llega a situarse en una dimensión tan cósmica, que son capaces de conducir al país al borde del abismo si no se complacen sus intereses.

Otros han culpado al Ministerio de Finanzas del fracaso del Gobierno a la hora de formar un gabinete y a la insistencia del presidente del Parlamento libanés, Nabih Berri, en que el ministro en cuestión debe ser un afiliado al Movimiento de Resistencia Islámica de El Líbano (Hezbolá) y al movimiento Amal. Este tipo de afirmaciones constituyen en sí una especie de estupidez para engañar a la nación libanesa.

Los acontecimientos políticos de El Líbano indican que se están haciendo grandes esfuerzos para implementar un plan que, de aplicarse, cambiaría por completo la situación política en el país de los cedros. De acuerdo con dicho plan, los “dos partidos chiíes [Amal y Hezbolá]” y el Movimiento Patriótico Libre, afiliado el presidente libanés, deben ser alejados del poder.

Es evidente que, de esta forma, uno de los integrantes del Eje de la Resistencia va a ser blanco de los ataques y acusaciones de las partes libanesas y extranjeras. Algunas se opusieron al plan de Macron desde el principio, pero un grupo, llamado “Club de Primeros Ministros”, que se formó con la presencia de algunas personas acusadas de corrupción y de malversar decenas de miles de millones de los fondos del país, lo apoyan.

Dicho club ha adoptado todas las medidas que ha creído oportunas para formar un gabinete sin participación alguna de las principales facciones políticas del país, especialmente de aquellas que conforman la mayoría en el Parlamento, que son los partidos Amal, Hezbolá y el Movimiento Patriótico Libre.

Desde este punto de vista, se puede comprender el escenario que se ha trazado para El Líbano. De acuerdo con este escenario, Amal, Hezbolá y el Movimiento Patriótico Libre serán excluidos por la fuerza y ​​bajo amenaza de sanciones y presiones económicas.

Según lo expuesto, El Líbano necesita un nuevo plan para salir de la crisis. Por lo tanto, la no adopción de las siguientes medidas conducirá a El Líbano a un callejón sin salida:

Primero:

Cooperación de todas las fuerzas políticas para formar un nuevo gabinete. Esto requiere que los grupos políticos de El Líbano tomen la iniciativa en vez del llamado “Club de Primeros Ministros”, ya que este club no goza del apoyo popular. Sea como sea la situación, y a pesar de las presiones internacionales, hay que devolver la normalidad al país de los cedros.

Segundo:

Resolver la situación económica del país que está al borde del desastre, una coyuntura, que, si no se aborda a tiempo, las consecuencias se prolongarán durante muchos años. Para ello, hay que emprender una feroz lucha contra la corrupción y así facilitar las inversiones exteriores para reactivar la economía del país.

Tercero:

Intensificar los esfuerzos para diseñar un nuevo plan político para zanjar las crisis que el país ha ido acumulando desde hace varias décadas. En este sentido, hay que enfatizar el derecho inalienable de El Líbano a responder a las violaciones de Israel y rechazar la normalización de las relaciones con este régimen.

Esto es muy importante porque la normalización de nexos con el régimen sionista, aunque en secreto, forma parte de un plan que algunos partidos están tratando de imponer a la sociedad libanesa.

Por lo tanto, no se puede pasar por alto la advertencia del presidente libanés, que dijo que el país se dirigirá al infierno si no se forma un gobierno. Hay algunos políticos en El Líbano que realmente están tratando de llevar a la perla de Oriente al abismo, a través de suscitar una guerra sectaria o un colapso económico.

No obstante, en estos días, todos los libaneses esperan que quienes defendieron el país militarmente ante la amenaza terrorista y las violaciones del régimen de Israel, ahora cumplan con su deber político y económico de cara a salvar el país del averno.

Por Mohsen Khalif Zade

Fuente: Hispantv


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Hezbolá Michel Aoun Emmanuel Macron Nabih Berri
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