¿Por qué está aumentando la resistencia popular en la Cisjordania ocupada?

¿Por qué está aumentando la resistencia popular en la Cisjordania ocupada?

Las últimas semanas se cuentan entre las más turbulentas en Cisjordania, con protestas masivas en distintas partes de los territorios palestinos ocupados por Israel. Desde las tensiones en el barrio de Sheikh Jarrah de Jerusalén Este, que desembocaron en una sangrienta escalada el pasado mes de mayo, hasta las protestas semanales que se celebran desde junio en el pueblo de Beita, cerca de Nablus, y los enfrentamientos más recientes que estallaron hace diez días en Burqa, los palestinos de Cisjordania siguen desafiando la inhumana e ilegal ocupación militar israelí.

Annur TV
Wednesday 05 de Jan.

Los enfrentamientos estallaron en Burqa después de que un grupo de colonos israelíes ilegales marchara a una colina de propiedad palestina en las afueras del pueblo. Los habitantes del pueblo se opusieron a la marcha antes de que los colonos pudieran ocupar el terreno. La movilización de los colonos fue contrarrestada por los llamamientos de los activistas palestinos a los habitantes de las zonas vecinas para que se apresuraran a defender la colina y frustrar el ataque.

La visión de los aldeanos palestinos reunidos para defender su tierra trajo a la memoria la primera y segunda intifadas palestinas. Los aldeanos de Burqa y sus partidarios utilizaron las mismas tácticas que se vieron durante los dos grandes levantamientos: lanzar piedras, quemar neumáticos, equiparse con cócteles molotov y movilizarse a través de anuncios realizados por los altavoces de las mezquitas.

Esto demostró el hecho de que los palestinos de Cisjordania están envalentonados para enfrentarse a los ataques de los colonos a sus casas, tierras y granjas. Esto, a su vez, puede llevar a un nivel de resistencia que no llega a ser un levantamiento completo, pero que, sin embargo, es más que una protesta puntual.

 

La dinámica que se esconde detrás de la revitalización de la resistencia popular impulsada por los jóvenes en la Cisjordania ocupada para contrarrestar los ataques diarios de las fuerzas de ocupación israelíes y de los 620.000 colonos judíos en más de 200 asentamientos ilegales construidos en territorio palestino. La serie de protestas de un año de duración a lo largo de la frontera nominal de la Franja de Gaza con Israel, iniciada en 2018 y conocida como la Gran Marcha del Retorno, ha desempeñado un papel fundamental en el renacimiento de la resistencia popular en todos los territorios palestinos ocupados.

Las marchas semanales proporcionaron a los palestinos de Gaza la esperanza de que el asedio de 15 años dirigido por Israel podría llegar a su fin. Comprobaron que esa resistencia popular es eficaz y permitió que se escuchara su voz mientras se ponía en marcha una diplomacia itinerante para aliviar su sufrimiento bajo el brutal bloqueo israelí. El paso fronterizo de Rafah -su única salida al mundo no controlada totalmente por Israel- fue abierto por Egipto en gran parte gracias a estas protestas.

 

Un manifestante palestino levanta una bandera nacional frente a los colonos israelíes y las fuerzas de seguridad que bloquean la entrada al pueblo palestino de al-Lubban al-Sharqiya, impidiendo que sus alumnos vayan a la escuela, al sur de la ciudad de Nablus, en la Cisjordania ocupada, el 28 de noviembre de 2021. [JAAFAR ASHTIYEH/AFP vía Getty Images]

Las manifestaciones también obligaron a Israel a permitir que la ayuda financiera de Qatar fluyera hacia la empobrecida Franja de Gaza, y actuaron como palanca en manos de los palestinos para presionar al Estado de ocupación para que abriera todos los cruces y suavizara las medidas que había impuesto desde 2007. Este modelo sirvió de inspiración para los palestinos de Cisjordania y Jerusalén.

 

La ofensiva militar de Israel contra los palestinos en Gaza el pasado mes de mayo y los graves acontecimientos que la acompañaron aportaron otra importante dinámica a la resistencia popular actual en Cisjordania. El bombardeo de 11 días unió a las comunidades palestinas de la Franja de Gaza y Cisjordania con las que viven dentro de Israel, así como con las de la diáspora, por primera vez desde 1948. Se encontraron protestando y luchando por el mismo objetivo: proteger la mezquita de Al-Aqsa y el barrio de Sheikh Jarrah, ambos en el Jerusalén ocupado.

Los ataques israelíes contra fieles palestinos desarmados en la mezquita de Al-Aqsa durante el Ramadán no sólo indignaron a todos los palestinos, sino que reafirmaron con rotundidad la causa fundamental del conflicto. No se trata, como quieren hacernos creer los políticos y los medios de comunicación israelíes y occidentales, de la legítima resistencia palestina; se trata de las políticas de ocupación y apartheid de Israel, que atacan al pueblo de Palestina en todas partes.

 

La mezquita de Al-Aqsa está en el corazón de la identidad musulmana, árabe y nacional de los palestinos autóctonos. Los ataques israelíes a este lugar sagrado contribuyeron a que la juventud palestina resucitara el discurso contra la ocupación.

Todo esto demuestra que el control que la Autoridad Palestina tiene sobre Cisjordania se está debilitando, especialmente después de que el presidente de la AP, Mahmud Abbas, "pospusiera" el año pasado unas elecciones largamente retrasadas con el pretexto de que Israel no permitiría que se celebraran en Jerusalén. La reputación de la AP se vio aún más erosionada por el atroz asesinato de Nizar Banat, renombrado opositor palestino, que fue golpeado hasta la muerte por funcionarios de seguridad de la AP.

El estancamiento del proceso de paz y la falta de oposición a las políticas expansionistas de Israel en Cisjordania han debilitado la narrativa de la AP y dañado la imagen de sus fuerzas de seguridad. El resultado ha sido que se ha pedido el fin inmediato de la coordinación de seguridad entre la AP e Israel. No es de extrañar que los activistas de Cisjordania busquen ahora otras soluciones a los ataques diarios de los colonos.

Toda acción tiene una reacción. La oposición palestina en la Cisjordania ocupada continuará mientras los ataques de los colonos israelíes tengan lugar bajo un gobierno de extrema derecha y un primer ministro en Israel que cree que toda Cisjordania debe ser "judía".

Nadie sabe a qué nivel llegarán estas protestas. Pero el hecho es que hay una nueva generación de palestinos que cree que la resistencia popular funciona y seguirá creciendo.

 

Memo


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