Opinión

22 de enero: 13 años del nacimiento del Estado Plurinacional de Bolivia

22 de enero: 13 años del nacimiento del Estado Plurinacional de Bolivia

Sdenka Saavedra Alfaro
Sunday 16 de Jan.

Sdenka Saavedra Alfaro[1]

Han transcurrido ya 13 años de la “refundación” de Bolivia, la que dejó atrás la República colonial, neoliberal, para dar paso al Estado Plurinacional, aquel instaurado por el ex presidente Evo Morales Ayma,  con la promulgación de la Nueva Constitución e inicio de su implementación en 2009, cuya mayor transformación ha sido la inclusión de sus 36 pueblos indígenas, con sus 36 lenguas originarias, convirtiéndose  así en un estado unitario social de derecho plurinacional, comunitario, democrático, intercultural; la reivindicación de los pueblos y las culturas indígenas en su territorio y en el mundo.

De ahí es que el 22 de enero de cada año se conmemora el Día del Estado Plurinacional de Bolivia, considerando una jornada que representa la consolidación del nacimiento de la Revolución Democrática Cultural, o el Proceso de Cambio, que reside también en el proceso de descolonización, en el “Vivir Bien”; instituido a través del Decreto Supremo 405, emitido por el entonces presidente Evo Morales, en otras palabras la etnografía de la llegada de los representantes de las naciones y pueblos indígena originario campesinos al estado boliviano, teniendo voz y participación en cada uno de los estrados.

Recordando aquel 18 de diciembre de 2005, cuando Evo Morales accede a la presidencia de Bolivia con el 54% de los votos, el porcentaje más alto desde la vuelta a la democracia en 1982 y también la primera vez desde entonces que un presidente asume el Gobierno sin recurrir a pactos parlamentarios; pues  lo hace con el partido MAS (Movimiento Al Socialismo), que no era un partido de tipo clásico sino la expresión partidaria del Instrumento Político para la Soberanía de los Pueblos (IPSP) formado por el sindicalismo campesino del país, es decir la organización política sui géneris que surgió en Bolivia a partir de los movimientos campesinos indígenas, los que se levantaron desde la “guerra del agua en Bolivia” (1999), “la guerra del gas”, y otros levantamientos campesinos indígenas en el 2003, todos ellos que condujeron a Morales a la victoria en las elecciones presidenciales de 2005, convirtiéndose en el primer presidente indígena de nuestro continente, como lo señalaron Marta Harnecker y Federico Fuentes[2].

Es muy importante señalar, que todos estos movimientos indígenas campesinos, son los que continúan su lucha por la defensa de su identidad, de su cosmovisión, la de los pueblos originarios de Abya Yala lo que es hoy América Latina, aquella cosmovisión que continúa vigente después de más de 500 años de genocidio europeo; los que no pudieron, ni podrán nunca arrebatar, ni borrar la magnánima riqueza cultural identitaria que poseen estos pueblos que han erigido el Estado Plurinacional de Bolivia, que fue levantado como lo hemos señalado gracias al esfuerzo del primer Presidente indígena, el que fue acorralado, y obligado a renunciar al cargo, el 10 de noviembre de 2019,  por las fuerzas de coerción estatal de la derecha conformado por el comité cívico de Santa Cruz, tras haber propinado el “golpe de estado cívico, policial y militar que estaba orquestado y apoyado por Estados Unidos” como lo corroboran varios informes presentados por el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI-Bolivia), ONU, Harvard-UNHR y CIDH, los que prueban el genocidio en las masacres de Senkata, Sacaba cuyos resultados han demostrado, y confirmado la muerte de más de 37 personas inocentes, más de 833 heridos y el que dejó más de 1504 presos de la dictadura fascista, que tuvo como principal artífice y ejecutor a Carlos Mesa, y Fernando Camacho, entre otros, donde manifiestan también que la OEA tuvo un papel protagónico.

Al mismo tiempo se debe señalar, que ya ha trascurrido más de un año, desde la recuperación de la democracia, desde el  18 de octubre de 2020, cuando Luis Arce Catacora ganó las elecciones nacionales con el 55% de apoyo en las urnas, hoy como Presidente, y David Choquehuanca como Vicepresidente; pero también se debe destacar que fueron los movimientos sociales los que con sus movilizaciones, aseguraron la realización de nuevas elecciones; donde el MAS (Movimiento Al Socialismo), actuaba como el instrumento político de esos movimientos.

Si bien,  Luis Arce uno de los artífices del modelo económico social comunitario boliviano como ministro de Economía en las anteriores gestiones de gobierno del MAS, ha podido controlar la caída del PIB reactivando la economía, ha mantenido la fortaleza de la moneda boliviana sin devaluaciones y la tasa de inflación bajo control, asegurando que el crecimiento económico en el país sobrepasará el 5 por ciento este año, lo que “decepcionará” las proyecciones del Banco Mundial (BM) que prevé un crecimiento de 3,5 por ciento y que caerá a 2,7 por ciento en 2023, en lo que respecta a la agenda de justicia, es donde no ha avanzado suficientemente rápido, como lo señalan los analistas ; pues no se debe dejar en la impunidad a todos los operadores del golpe de Estado como “Carlos Mesa (político neoliberal, líder de la oposición que convocó a las movilizaciones violentas el 2019), Luis Fernando Camacho (dirigente cívico que dirigió a los grupos paramilitares fascistas como la Unión Juvenil Cruceñista o la Resistencia Juvenil Kochala), o Jorge Quiroga Ramírez (exvicepresidente del dictador Hugo Banzer y posteriormente su sucesor en la presidencia el 2001, que se encargó de realizar toda la operación política para el derrocamiento de Evo Morales)”,  en aras de ello, tampoco no se debe dejar a la suerte las denuncias contra los golpistas presentada en la vía ordinaria por la ex diputada Lidia Paty, quien abrió causa  por “conspiración”, “terrorismo” y “sedición” contra Jeanine Añez en el caso “Luis Fernando Camacho y otros”, sobre el “golpe” de 2019, por lo que Añez se encuentra bajo detención preventiva desde el 13 de marzo en La Paz.

Además de ello, el problema es aún mayor, porque no se enjuició a estos copartícipes del golpe, sino “que desde el Ministerio de Justicia (cuyo titular, Iván Lima, es miembro del Opus Dei, la prelatura más conservadora de la Iglesia católica) no se hizo nada para impedir las anti-democráticas candidaturas, en las elecciones subnacionales de marzo de 2021, del propio Camacho, de Manfred Reyes Villa (exmilitar, edecán del dictador Luis García Meza, que estuvo en el operativo conocido como la “masacre de la calle Harrington” en enero de 1981, en el que murieron siete dirigentes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, posteriormente ya como dirigente político cogobernó con Gonzalo Sánchez de Lozada en 2002-2003), y de Iván Arias (exministro del gobierno de facto de Jeanine Áñez)”  como lo señala Prado Gonzáles[3].

De ahí que hoy la oposición más reaccionaria en el espectro político tiene el control de las mayores urbes de Bolivia, por la negligencia del gobierno tal cual lo manifiestan los analistas, es en ese sentido que habría que preguntarse si es un “error estratégico”, o la complicidad de algunos golpistas que continúan en el gobierno de Arce, al no haber enjuiciado rápidamente a los autores del golpe de Estado; pues “hoy Camacho es gobernador de Santa Cruz (el departamento más extenso en territorio, con mayor población y más fuerte económicamente de Bolivia), Reyes Villa es alcalde de Cochabamba (ubicada en el centro de Bolivia, la tercera ciudad más poblada) e Iván Arias es alcalde de La Paz (la ciudad sede de gobierno y la segunda más poblada del país). Estos tres lugares conforman el eje central que va del Oriente hasta el Occidente del país”.

En tal sentido es que en este día del Estado Plurinacional de Bolivia, el que nació gracias a la gran revolución democrática y cultural que emergió bajo la consigna del pueblo, articulando la hegemonía de todos los movimientos sociales, las federaciones, los obreros, campesinos, indígenas, la lucha de los oprimidos, los verdaderos actores y gestores, es que se deben atender sus pedidos de reclamo de falta de justicia; pues como hemos visto no sólo hacer justicia es detener o enjuiciar, sino requiere un cambio real, desde adentro del gobierno, reivindicando y empoderando a los que lucharon por la plurinacionalidad.

Por Sdenka Saavedra Alfaro

[1] Sdenka Saavedra Alfaro (Escritora y periodista boliviana radicada en Medio Oriente, Irán).

[2] Harnecker Marta, Fuentes Federico "MAS-IPSP: Instrumento político que surge de los movimientos sociales".  (22/03/2010) Leer en: https://www.rebelion.org/docs/67155.pdf

[3] https://correodelalba.org/2021/10/18/bolivia-a-un-ano-de-la-recuperacion-de-la-democracia/


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