Fri 03 de February de 2017 Opinión

La importancia de las Islas Malvinas y la entrega total de éstas por Macri

1024 576
AnnurTV
AnnurTV
http://www.annurtv.com/nota/16182-opinion-la-importancia-de-las-islas-malvinas-y-la-entrega-total-de-estas-por-macri.html
La importancia de las Islas Malvinas y la entrega total de éstas por Macri

Por Jorge Montero | El Furg√≥n |¬† A 184 a√Īos de la usurpaci√≥n de las islas Malvinas, reci√©n finalizados los ejercicios militares del Reino Unido en el Atl√°ntico Sur que incluyeron el lanzamiento de misiles, el gobierno argentino ve como se derrumba su pol√≠tica de ?mano tendida? sin lograr articular una respuesta coherente a la provocaci√≥n brit√°nica. El presidente Macri se desayun√≥ sobre las maniobras de las fuerzas militares que Gran Breta√Īa tiene apostadas en Malvinas desde el fin de la guerra de 1982, a poco m√°s de un mes del cuestionado comunicado conjunto con Londres para ?remover todos los obst√°culos? que limiten la econom√≠a de las islas. Y del traspi√© del mandatario argentino en las Naciones Unidas, en septiembre pasado, cuando dijo que la primera ministra Theresa May le hab√≠a manifestado su disposici√≥n a empezar a discutir la cuesti√≥n de la soberan√≠a ?lo que fue vivamente desmentido por el Foreign Office-. Encima, la administraci√≥n de Cambiemos se anotici√≥ del tema con un alerta del Servicio de Hidrograf√≠a Naval, que en tono did√°ctico les advirti√≥ que ?las fuerzas militares inglesas que en forma ilegal ocupan el territorio argentino de las islas Malvinas han notificado que realizar√°n un ejercicio de armas que incluye el lanzamiento de misiles?. Un taciturno Macri fue consultado sobre el asunto tras su encuentro con el papa Francisco en Roma el pasado 15 de octubre. Curado de espanto tras el papel√≥n que soport√≥ en la ONU, se neg√≥ a contestar y deriv√≥ a los periodistas con la canciller. Susana Malcorra, lami√©ndose las heridas tras el reciente fracaso en su intentona por ser secretaria general de las Naciones Unidas, se vio obligada a fijar posici√≥n. Expres√≥ entonces formalmente su ?desaz√≥n? al Reino Unido ante la decisi√≥n de continuar con ejercicios militares en aguas de Malvinas durante 2016. Durmiendo con el enemigo Gran Breta√Īa tiene intereses coyunturales para atizar el conflicto en torno a la soberan√≠a sobre las islas argentinas. La ocasi√≥n es propicia. Con m√°s agudeza a√ļn que otros centros imperialistas, Inglaterra sufre los efectos devastadores de la crisis capitalista. Ca√≠da de su econom√≠a, suba en flecha de la desocupaci√≥n y ajustes m√ļltiples requeridos para postergar el derrumbe, han minado los de por s√≠ endebles gobiernos conservadores que se vienen sucediendo en Londres. A este panorama hay que incorporar el reciente Brexit -salida de Gran Breta√Īa de la Uni√≥n Europea-, que ya se llev√≥ puesto al primer ministro David Cameron. No hay paraca√≠das para la crisis brit√°nica, con la libra esterlina en ca√≠da libre y la recesi√≥n golpeando a las puertas. Jugar la carta de Malvinas, como inopinadamente pudo hacer Margaret Thatcher, es un recurso tan obvio como seguramente in√ļtil para sostener al gobierno, que ahora preside, Theresa May en la tormenta que lo sacude. Hay motivos de otra envergadura, sin embargo, que alimentaron la guerra y dieron lugar, desde 1982, a la sistem√°tica militarizaci√≥n del Atl√°ntico Sur con eje en el archipi√©lago arrebatado a la soberan√≠a argentina en 1833. Como lacayo de Washington, Londres cuenta con los beneficios de mantener el control militar sobre esta zona estrat√©gica. En ese reparto de tareas, Estados Unidos respalda toda conducta brit√°nica apuntada a impedir la devoluci√≥n de la soberan√≠a isle√Īa, y esto no lo cambiar√° ninguna palmadita en la espalda que pueda procurar Barack Obama en su visita al pa√≠s, o convenios espurios como los alcanzados el 13 de septiembre pasado entre la canciller√≠a argentina¬† y el vice canciller brit√°nico Alan Duncan, ex ejecutivo de la Royal Dutch Shell. Entre los principales temas acordados en la ocasi√≥n, hay tres que resultan trascendentes: 1) Seguridad Internacional y Defensa: ?Ambas partes acordaron que para enfrentar las amenazas a la paz y seguridad internacionales se requiere de una cooperaci√≥n y coordinaci√≥n internacional m√°s estrecha?fortaleciendo la relaci√≥n entre las dos Fuerzas Armadas?. 2) Atl√°ntico Sur: ??se acord√≥ adoptar las medidas apropiadas para remover todos los obst√°culos que limitan el crecimiento econ√≥mico y el desarrollo sustentable de las Islas Malvinas, incluyendo pesca, navegaci√≥n e hidrocarburos?y conexiones a√©reas adicionales?. 3) Ant√°rtida Argentina: ??asimismo se evaluaron las √°reas de posible cooperaci√≥n en materia ant√°rtica, incluyendo intercambios, actividades conjuntas y acuerdos entre los programas cient√≠ficos?? ¬†No es preciso extenderse sobre el significado de la proyecci√≥n ant√°rtica de las islas, cuando finalmente llegue la hora de resolver la soberan√≠a y el control del continente blanco, base de incuantificables reservas de agua y petr√≥leo, adem√°s del significado estrat√©gico de su posesi√≥n. En su √°rea inmediata el archipi√©lago de Malvinas cuenta adem√°s con probadas reservas petrol√≠feras y pesqueras, entre ellas yacimientos de krill ?molusco de elevado contenido proteico- cuya utilizaci√≥n pesa en cualquier proyecto no comercial para resolver los problemas de alimentaci√≥n de la poblaci√≥n mundial. Lejos del reclamo regional exigiendo la desmilitarizaci√≥n del Atl√°ntico Sur, las fuerzas brit√°nicas crecen desmesuradamente. En la base aeronaval de Mount Pleasant, de la isla Soledad ya habita casi la misma cantidad de efectivos y sus familias -unos 3.000- que kelpers en el resto de las dos islas. El asentamiento militar incluye dos pistas de 2590 y 1525 metros, aptas para aterrizaje y despegue de aviones capaces de transportar tropas y equipos en maniobras de despliegue r√°pido; funciona en red con las bases de control y espionaje de la Organizaci√≥n del Tratado del Atl√°ntico Norte (Otan) en todo el hemisferio; posee una estaci√≥n naval de aguas profundas (Mare Harbour) donde recalan submarinos con sistema at√≥mico de propulsi√≥n; y cuenta con silos capaces de almacenar arsenales¬† nucleares. Estas causas, soslayadas hasta hoy por sucesivos gobiernos argentinos explican la terquedad brit√°nica y su disposici√≥n a pagar un costo econ√≥micamente insostenible a mediano plazo. Son tambi√©n las causas que explican el respaldo estadounidense a 10 Downing Street y el hecho de que la Uni√≥n Europea, en su tratado de Lisboa de 2007, reconozca la soberan√≠a inglesa sobre lo que descaradamente denominan Falkland Islands. De hecho un frente imperialista para sostener ese enclave colonial. Malvinas adquiere entonces su verdadera relevancia como base de la Otan. ¬†malv Recursos en disputa ¬†Los recursos naturales est√°n en el centro del debate en torno a Malvinas. Gran Breta√Īa ofrece permisos de exploraci√≥n y explotaci√≥n de hidrocarburos en la plataforma mar√≠tima del archipi√©lago conformado por las islas Malvinas, Sandwich y Georgias del Sur, cuya superficie total en el Mar Argentino llega a los dos millones 500 mil km2. Seg√ļn la prensa inglesa, los especialistas creen que bajo la plataforma hay reservas equivalentes a unos 60 mil millones de barriles de petr√≥leo. Aun cuando una coyuntura de precios del petr√≥leo a la baja, como la que atraviesa actualmente la econom√≠a mundial, sumado a los extraordinarios costos de explotaci√≥n asociados a las dif√≠ciles condiciones geogr√°ficas y clim√°ticas de la regi√≥n, junto con el exorbitante costo de las plataformas de extracci√≥n offshore, configuran obst√°culos serios y persistentes¬† a la hora de evaluar la celeridad con la que podr√≠an avanzar estos proyectos, es un hecho que asistimos a un relanzamiento de la operaci√≥n brit√°nica en el archipi√©lago. Londres, obligado fundamentalmente por el dram√°tico retroceso de las reservas de hidrocarburos en el Mar del Norte y la tensi√≥n independentista de Escocia ?con nuevos br√≠os tras el reciente Brexit de Inglaterra- propietaria de la mayor parte de las licencias petroleras del Reino Unido, necesita de regiones alternativas donde explotar hidrocarburos. Hoy son ocho las empresas petroleras que operan como punta de lanza en el coraz√≥n del Atl√°ntico Sur, en estrecha ligaz√≥n a grupos financieros internacionales con fuertes intereses econ√≥micos en nuestro pa√≠s. Noble Energy (de capitales estadounidenses, con base en Houston y oficinas en Gran Breta√Īa), que lleg√≥ a Malvinas a principios de 2015 comprando un 35% de las licencias que la compa√Ī√≠a inglesa Falkland Oil and Gas (FOGL) pose√≠a, tiene respaldo financiero de los denominados ?fondos buitres?, Elliott de Paul Singer, BlackRock Group y OZ Management. Otras petroleras operando en el archipi√©lago como Desire Petroleum y Borders & Southern Petroleum tiene como principal accionista al Barclays Bank, que no s√≥lo integra el capital de la minera Xstrata ?que explota Mina Alumbrera en Catamarca-, sino que fue la entidad encargada de coordinar globalmente los canjes de deuda que llev√≥ adelante Argentina en 2005 y 2010, bajo las presidencias de N√©stor Kirchner y Cristina Fern√°ndez. La transnacional Barrick Gold ?con los megayacimientos de Veladero y Pascua Lama en la provincia de San Juan- y los grupos financieros que la sostienen, poseen el control de varias petroleras que operan en el Atl√°ntico Sur, el 33% de Rockhopper Exploration, el 25% de Desire Petroleum y el 37,8% deFOGL. Entre sus principales accionistas destaca el JP Morgan Chase, que cuenta con varios de sus ex ejecutivos en el staff econ√≥mico del gobierno de Cambiemos. Ubica en puestos relevantes al recientemente renunciado ministro¬† Alfonso Prat Gay,¬† Luis Caputo, flamante ministro de Finanzas, Vladimir Werning secretario de Pol√≠tica Econ√≥mica, Demian Reidel director del Banco Central, Santiago Bausili subsecretario de Financiamiento o Miguel √Āngel Guti√©rrez presidente de YPF. La ?JP al poder? ironizan en Buenos Aires. Paralelamente, uno de los fondos de inversi√≥n m√°s importantes del mundo el BlackRock Group -principal inversor del Bank of America-, tiene ingente participaci√≥n en el manejo de FOGL y de Borders & Southern Petroleum. Adem√°s es un fuerte accionista de BP, ex British Petroleum, que comparte con Bridas de la familia Bulgheroni y la empresa china Cnooc, la explotaci√≥n de Cerro Drag√≥n, en Chubut, el yacimiento de hidrocarburos convencional m√°s importante de Argentina. Sin √°nimos de agotar el entramado de capitales que act√ļan sobre los recursos del archipi√©lago, es necesario citar a Chevron, el gigante energ√©tico que firm√≥ el pol√©mico acuerdo de julio de 2013 con YPF en manos del Estado argentino, para desarrollar dos √°reas de hidrocarburos no convencionales en Vaca Muerta, socio inversor de la compa√Ī√≠a Oil Spill Response Limited, que presta servicios a las empresas petroleras que operan ilegalmente en aguas del Atl√°ntico Sur. Signo de los nuevos aires que respira el capital con los cambios en la pol√≠tica argentina, a pocas horas de producirse el triunfo de Mauricio Macri en la segunda vuelta presidencial, las petroleras Rockhopper Exploration y Falkland Oil and Gas, acordaron su fusi√≥n el 23 de noviembre pasado. El peri√≥dico ingl√©s The Guardian subray√≥, ?Macri ha adoptado un tono m√°s conciliador, y su victoria ha sido vista como positiva para las empresas extranjeras?. S√≥lo unos meses despu√©s, en mayo de 2016, Rockhopper Exploration, anunci√≥ que sus reservas netas de petr√≥leo se duplicaban a m√°s de 300 millones de barriles, con un potencial de casi 1.000 millones, por nuevos hallazgos en los yacimientos de Sea Lions e Isobel Elaine, al norte delas islas. Casualmente esta √°rea ya hab√≠a sido sondeada por Royal Dutch Shell, antes de ?retirarse? del archipi√©lago de Malvinas. malvins Una de piratas El Atl√°ntico Sur es una de las zonas m√°s ricas del planeta: recursos ict√≠colas, plancton, corrientes marinas, biodiversidad. Los poco m√°s de 3.000 habitantes de Malvinas tienen hoy uno de los PBI m√°s altos del mundo. En 2014 la pesca represent√≥ el 34% de esos ingresos. La captura anual se estim√≥ en 450 mil toneladas. La mayor parte, 306 mil toneladas, perteneci√≥ al calamar illex. Se alcanz√≥ ese volumen con 151 pesqueros con licencia brit√°nica. Esa concentraci√≥n no ocurre pr√°cticamente en ning√ļn otro lugar del planeta, y tiene que ver tanto con la abundancia de bancos de calamares, como con que la captura es ilegal y no reglamentada, con bajo costo de obtenci√≥n complementado por el trabajo forzoso y alto precio humano del r√©gimen de explotaci√≥n¬† que reina mar adentro. El dato clave pasa por el incumplimiento en estos barcos de cualquier regulaci√≥n ambiental, laboral, o de seguridad a bordo. Nadie controla, nadie sabe cu√°nto pescan, cu√°nto tiran al mar, cu√°nta contaminaci√≥n producen. Los brit√°nicos lo √ļnico que hacen es cobrar las licencias que van de 200 a 300 mil d√≥lares (la cifra no es p√ļblica) sin exigencia de ning√ļn requisito complementario.. ?Inglaterra les da licencia a barcos piratas con prontuarios de pesca ilegal y esclavitud. No ponen observadores a bordo, no cumplen con ninguna regulaci√≥n laboral, ni ambiental, ni de seguridad. Siguen siendo barcos piratas, con licencia inglesa.? La afirmaci√≥n pertenece a Milko Schvartzman, ocean√≥grafo, quien lleva m√°s de diez a√Īos investigando a los pesqueros espa√Īoles, japoneses, chinos, coreanos y taiwaneses que cercan la milla 201, donde termina la zona econ√≥micamente exclusiva argentina, y que se valen de las licencias del gobierno kelper y la log√≠stica del puerto de Montevideo para blanquear las capturas que comercializan en la Uni√≥n Europea y Asia. Resulta grotesco ver como muchas de estas empresas que obtienen licencias brit√°nicas para pescar en la zona de Malvinas tambi√©n son beneficiadas con autorizaciones por los gobiernos argentinos. As√≠ alternan bajo diferentes modalidades la captura en ambos caladeros. Sociedades fundamentalmente espa√Īolas como Pescapuerta, Pereira, Pescanova, Freiremar, Chymar, H√≠o Pesca, la marinense Manuel Nores, la chilena Emdepes o Pesantar (Empresa Pesquera de la Patagonia y Ant√°rtida), perteneciente al grupo japon√©s Nissui; explotan alternativamente las aguas de Malvinas, ricas en calamares illex y loligo, o langostinos y merluza austral, en el Mar Argentino. No hay que perder de vista que en marzo de 2016, la Comisi√≥n del L√≠mite Exterior de la Plataforma Continental ?que funciona en el marco de la Convenci√≥n de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar-, ratific√≥ la propuesta de demarcaci√≥n del l√≠mite exterior de la plataforma continental realizada formalmente por Argentina en 2009, luego de complejos estudios y diversas misiones oceanogr√°ficas. Ello signific√≥ que Argentina sumara 1.700.000 km2a su superficie, que se anexan a los 4.800.000 km2 comprendidos entre las l√≠neas de base continentales y las 200 millas marinas. Una reafirmaci√≥n de los derechos soberanos del pa√≠s sobre el archipi√©lago de Malvinas, islas del Atl√°ntico Sur y Ant√°rtida. El rechazo brit√°nico a la recomendaci√≥n no se hizo esperar. ?Lo importante es lo que piensen los habitantes de las Falklands? espet√≥ el Foreign Office. Simult√°neamente lleg√≥ el anuncio de que Inglaterra tiene previsto gastar 180 millones de libras (m√°s de US$ 250 millones) para optimizar las defensas militares de las islas. ¬†Recuerdos del futuro ¬†¬† Dice Eduardo Galeano en ?El libro de los abrazos?: ¬†¬†¬†¬† ?El colonialismo visible te mutila sin disimulo: te proh√≠be decir, te proh√≠be hacer,¬†te proh√≠be ser. ¬†¬†¬†¬†¬† El colonialismo invisible, en cambio, te convence de que la servidumbre es tu destino¬†y la impotencia tu naturaleza: te convence de que no se puede decir, no se puede hacer,¬†no se puede ser?. ¬ŅEs preciso, 34 a√Īos despu√©s, insistir sobre el significado de perder una guerra contra el imperialismo? ¬ŅEs preciso, hoy, subrayar la diferencia entre lucha y rendici√≥n? Entre la abyecci√≥n de los jefes militares que se arrodillaron sin combatir, mostrando su est√ļpida soberbia pol√≠tica, profunda ignorancia militar, e incurable crueldad con la tropa propia, y el presente gobierno que representa lo m√°s concentrado del capital; entre la cobard√≠a de los partidos pol√≠ticos que no se dispusieron a enfrentar a Gran Breta√Īa donde corresponde (es decir, en el territorio continental, expropiando sus tierras, empresas y bancos) y la sumisi√≥n intolerable de una pseudo oposici√≥n parlamentaria; existe algo m√°s que una l√≠nea de simple continuidad: hay una inevitable relaci√≥n de causa-efecto. Seguramente no es este el lugar para desarrollar un debate con historia y lejos de haberse cerrado. Pero es justo que los j√≥venes con inquietudes, los trabajadores que paulatina pero firmemente¬† recomienzan a organizarse sobre nuevas bases, los hombres y mujeres que ven c√≥mo se hunde el pa√≠s, c√≥mo nos humillan los funcionarios y banqueros imperialistas que vienen a dar √≥rdenes con mayor descaro que los enviados del rey en tiempos de la colonia, tengan la posibilidad de contrarrestar la campa√Īa ideol√≥gica destinada a convencernos de que la rendici√≥n incondicional es el √ļnico desenlace¬† imaginable si se osa enfrentar al imperialismo. Ser√≠a imperdonable abogar por la guerra. Tanto m√°s si √©sta es conducida por militares genocidas entrenados y pagados por la burgues√≠a. Criminales por profesi√≥n y dispuestos a la rendici√≥n por mandato de la clase a la que sirven. Pero el pacifismo lacrim√≥geno, fundado no en sentimientos humanistas sino en la cobard√≠a, ese pacifismo que desconoce la violencia infinita de la desocupaci√≥n, el desamparo, el analfabetismo, que relega la brutalidad policial cotidiana contra los despose√≠dos al √°mbito abyecto de tribunales y c√°rceles, por buenas que sean las intenciones de quienes lo propagan, no es inocente. ¬ŅCu√°nto costar√°, en t√©rminos humanos, por generaciones y generaciones, la guerra silenciosa que devasta al pa√≠s? ¬ŅCu√°nta sangre, cu√°nta miseria y degradaci√≥n, cu√°nto dolor, causar√° la deuda externa¬† mil veces pagada, y que desde entonces no para de crecer bajo todas las administraciones, sean peronistas, radicales o conservadoras?¬† ¬ŅAcaso no ?somos pagadores seriales?? Y √©stas son herramientas insustituibles para someter al pa√≠s, enajenar su riqueza y su soberan√≠a y transformar todo esto no en la paz sino en una guerra devastadora y oprobiosa porque en ella s√≥lo golpean los poderosos y los de abajo sufren pasivamente las consecuencias. En este escenario irrumpe en Argentina la discusi√≥n acerca de que actitud tomar en relaci√≥n a las islas Malvinas. Desde hace mucho este pa√≠s est√° atrapado entre las secuelas paralizantes de la ignominiosa derrota sufrida -que cost√≥ la vida de seiscientos cuarenta j√≥venes, con m√°s de mil que regresaron heridos y mutilados, los muchos que se suicidaron despu√©s y la afrenta¬† que representa los reclamos de los miles de conscriptos que a√ļn no obtienen el resarcimiento que merecen por parte del Estado nacional- y la v√≠a muerta de estrategias diplom√°ticas vergonzosas o claudicantes que nos conducen inexorablemente a un nuevo ciclo de decepciones. Esta advertencia viene a cuento de las iniciativas disparatadas que ha desencadenado durante los √ļltimos meses el gobierno argentino, rotuladas por la Canciller Susana Malcorra como pol√≠ticas de ?tender la mano?, con posiciones angl√≥filas y entreguistas que alientan el saqueo de los recursos naturales y ofenden nuestra inteligencia, al tiempo que regocijan al Foreign Office. Malvinas causa latinoamericana. ¬†La desidia de la clase dirigente argentina, su complacencia o complicidad, lejos de disminuir el riesgo pa√≠s lo acrecienta. La escalada en el Atl√°ntico Sur pone en jaque a la regi√≥n y contiene todos los ingredientes de un ?casus belli?. Existe una controversia de soberan√≠a no resuelta, una megabase militar de √ļltima tecnolog√≠a, petr√≥leo y gas, pesca y vocaci√≥n expansiva mar√≠tima territorial por parte de la potencia usurpadora. Si los suramericanos durante d√©cadas pudimos estar seguros de habitar un continente desnuclearizado, ya no m√°s. Como hemos se√Īalado la certeza de la existencia de armamento nuclear en el asentamiento aeronaval de Mount Pleasant de las islas Malvinas es incontrastable. Desconocemos adem√°s que clase de equipo militar hay en las 7 bases que Estados Unidos dispone en territorio colombiano, o en las 11 existentes en Per√ļ. Los acuerdos que hicieron posible estas instalaciones contienen cl√°usulas que le confieren a Washington el derecho de ingresar material militar sin ser sometido¬† a control alguno por los estados anfitriones. Son muchos los pueblos latinoamericanos que comprenden que la desmesurada presencia brit√°nica en el Atl√°ntico Sur, sumada a la estadounidense en el hemisferio, suponen una amenaza cierta a la soberan√≠a de nuestras naciones en su pretensi√≥n de consolidar una integraci√≥n aut√≥noma de Am√©rica Latina. El imperialismo requiere en este momento cr√≠tico, extraer m√°s riqueza de las econom√≠as subordinadas del planeta. Esto lo har√° mediante el saqueo colonial cl√°sico, la succi√≥n a trav√©s del sistema financiero, el aumento de la plusval√≠a, avasallamiento de los mercados locales, abaratamiento de las mercanc√≠as alimenticias y, como condici√≥n primigenia, el control de las fuentes de energ√≠a. Es esto lo que conduce, con prescindencia de plazos y zigzagueos, al empleo del aparato b√©lico imperialista y sus bases militares en todo el planeta. Ajuste y guerra es la respuesta del capital a su crisis. Malvinas adquiere entonces su verdadera relevancia como base de la OTAN,, y en contraposici√≥n como causa latinoamericana.
visitas

Si te gustó, te invitamos a compartirla


Comentarios
Tendencias
Podes seguir leyendo…
Palestina día a día
1280 720
Ocupación Palestina
El horror de la guerra
1280 720
Ocupación Palestina
El horror de la guerra