Mon 31 de December de 2018 Conocer Más

“El pañuelo me cubre la cabeza, no el cerebro”

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Tiene 50.000 seguidores en Instagram, donde potencia la marca Girona y rompe estereotipos de la mujer musulmana

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“El pañuelo me cubre la cabeza, no el cerebro”

La confianza en sí misma es una de las fortalezas de Kahoula Boumaaza, instagramer de Girona que con más de 50.000 seguidores se ha convertido en una influencer para muchas jóvenes, principalmente mujeres, de medio mundo: de Estados Unidos al Reino Unido pasando por los países árabes como Egipto, Marruecos o Argelia. Tiene tan sólo 20 años y se ha hecho un hueco en el hipersaturado mundo de las redes sociales. Varias multinacionales la han contratado para sus campañas digitales: es el caso de Nike, con quien Khaoula ha promocionado el hiyab de competición para atletas musulmanas, o Sunsilk, con quien ha rodado recientemente en Pakistán.

Echando un vistazo a su perfil de Instagram cualquiera puede pensar que esta joven siempre ha tenido una autoestima por las nubes. Nada más lejos de la realidad. En la escuela y en el instituto sufrió bullying. A los 16 años llegó a denunciar a una chica por pegarle un puñetazo a la salida de clase. Khaoula se ha escolarizado en Catalunya, primero en El Port de la Selva, donde su padre empezó a trabajar como pescador tras emigrar de Agadir, ciudad del sur de Marruecos, y luego en Llançà, donde viven sus progenitores y sus hermanos.

“El ‘bullying’ fue parte de mi vida hasta 4.º de ESO; es triste, pero aquello me hizo fuerte, no guardo rencor”

“El bullying fue parte de mi vida hasta 4.º de la ESO, es triste pero aquello me hizo fuerte”, explica Khaoula, que lanza el siguiente consejo a los que como ella están pasando por lo mismo. “Tened fe en vosotros. Yo antes me culpaba y pensaba: algo debo estar haciendo mal para que me suceda esto a mí, pero llegas a la conclusión de que no tiene que ver con uno mismo sino con ellos; al fin y al cabo los niños absorben y reproducen lo que ven u oyen en su entorno”, explica. Recuerda con dolor que llegó a maldecir su empatía. “¡Me hacían bullying y era capaz de entender el porqué!”

Cosas de la vida, algunos de los que le hacían la vida imposible hoy la siguen en las redes. “Yo pasé página, no guardo rencor”, afirma esta joven, que en sólo un año ha doblado el número de seguidores en Instagram. A esta plataforma entró por primera vez hace cinco años y allí encontró inspiración en otras mujeres musulmanas que, como ella, lucen hiyab, un velo que cubre cabeza y cuello que lleva desde los 12 años por decisión propia.“Es parte de mi identidad, me siento a gusto con él, pero he tenido que demostrar que me cubro la cabeza, no el cerebro, y que llevarlo no me limita ni a mí ni a mis capacidades”, explica.

A los 16 años tuvo una mala experiencia cuando se disponía a entregar un currículum para trabajar en una heladería de su pueblo. “Si no te quitas esto no te puedo coger”, recuerda que le dijeron. Aquello fue un punto de inflexión. Decidió que se formaría más en el sector de las redes sociales, encaminó su futuro a la universidad, donde actualmente estudia 3º de Publicidad y Relaciones Públicas en la UdG, fue profesionalizándose poco a poco y hoy, cinco años después, empieza a recoger sus frutos. Proyectos no le faltan. No solo se pone frente a una cámara sino que es capaz también de ponerse detrás y dirigir a un equipo porque más allá de cultivar su perfil de Instagram también diseña y crea contenidos para muchas otras marcas que confían en su trabajo.

Sus fotos en esa red social reflejan sus dos pasiones. Por una parte, su amor incondicional por la ciudad de Girona, para la que está ultimando la campaña Runaway Bride Girona y que cuenta con el apoyo del Patronat de Turisme y el Ayuntamiento de Girona (verá la luz 10 de enero en redes sociales). Y, por otra, su identidad como mujer, musulmana y trabajadora. “No quiero que me reduzcan al estereotipo de mujer musulmana y oprimida porque llevo pañuelo”, afirma.

Su presencia en las redes suma aplausos, pero también críticas. “Hay quien me dice que no represento bien a la mujer musulmana, pero que alguien me enseñe dónde se define a una musulmana; ¡la mujer musulmana somos todas!”, explica Khaoula. Ella también ha tenido que convencer a sus padres de que está en la senda correcta. “Al principio no veían el potencial, creían que era una pérdida de tiempo, pero tienen fe en mí”, asegura. Para ella, los estudios son su prioridad. Recientemente ha tenido que decir no a una campaña para Hugo Boss porque le coincide con los exámenes.

En una vida tan pegada a un móvil, Khaoula disfruta con las personas que le hacen olvidar mirarlo. También le apasiona la literatura inglesa y el mundo Netflix. Es su día a día al margen de las redes.

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