Wed 10 de April de 2019 Medio Ambiente

La Amazonia busca alternativas que pueden revolucionar la energía

1024 576

Una gran rueda de acero, de 14 metros de diámetro y 1,3 metros de ancho, puede ser la solución energética del futuro cercano, al generar 3,5 megavatios de forma permanente, suficiente para abastecer a una ciudad de 30.000 habitantes, según se expuso en la capital amazónica de Brasil.

AnnurTV
AnnurTV
http://www.annurtv.com/nota/54440-medio-ambiente-la-amazonia-busca-alternativas-que-pueden-revolucionar-la-energia.html
La Amazonia busca alternativas que pueden revolucionar la energía

Un fluido interno, que se expande por una reacción química en contacto con una tinta, impulsa la rotación que produce la electricidad sin interrupción por al menos cinco años, aseguran ejecutivos de Eletro Roda , una empresa de esta ciudad de Manaus que comercializa el invento y está construyendo su primera unidad de demostración.

“Su instalación cuesta menos de la mitad que una central solar equivalente y ocupa un área de solo 200 metros cuadrados, contra 50.000 metros cuadrados de la solar y 5.000 de la eólica”, comparó a IPS el director y socio de la empresa, Fernando Lindoso.

Es decir, en el área de una central eólica con potencia de 3,5 megavatios (MW) se podrían instalar 25 electro-ruedas, multiplicando por 25 la capacidad generadora.

Además con la ventaja de una generación estable, “sin la intermitencia de otras fuentes”, acotó Lindoso, quien estimó en cerca de cinco millones de dólares el costo de cada unidad de 3,5 MW, un precio que se reduce para proyectos sociales.

Hay interesados en Japón, India, otros países asiáticos, europeos y de Medio Oriente, con base en prototipos anteriores que no llegaron a ser comerciados, informó.

Habrá una versión menor, de un MW, “30 por ciento más barata”, de dimensiones idénticas, pero con tres toneladas del fluido que es biodegradable, en lugar de las cuatro del otro modelo.

Esa fue una de las alternativas presentadas en la Feria y Simposio de Soluciones Energéticas para Comunidades de la Amazonia , que reunió entre el 25 y el 28 de marzo a más de 500 participantes y 39 empresas e instituciones expositoras en Manaus, la capital del estado de Amazonas, en el noroeste de Brasil.

“Mi preferido es el barco solar, un buen ejemplo de cómo buscar soluciones”, comentó Sam Passmore, director del Programa Ambiental de la estadounidense Fundación Charles Stewart Mott , una de las ocho patrocinadoras internacionales del encuentro.

 

Una gran rueda metálica hecha por partes para facilitar su transporte y que produce electricidad al girar impulsada por un fluido interno, que se expande por una reacción química. Con una potencia de 3,5 megavatios en su modelo general, este generador en proceso de comercialización de Eletro Roda podría producir electricidad sin intermitencia y ocupando solo 200 metros cuadrados. Crédito: Cortesía de Eletro Roda

Una alianza por el transporte solar en la Amazonia propone la Fundación Kara Solar , del pueblo indígena ecuatoriano achuar, que desde 2017 construyeron dos embarcaciones impulsadas por la electricidad de placas fotovoltaicas que le sirven de techo. Son barcos para hasta 18 pasajeros.

Kara significa sueño en la lengua achuar y se trata de mantener la cultura sostenible del transporte fluvial, en oposición a “las carreteras que amenazan nuestro territorio, presentadas como si fueran desarrollo”, explicó a IPS durante la feria el coordinador del proyecto, Nantu Canelos.

“Queremos construir 300, 400 barcos solares”, acotó Milton Callera, responsable técnico de la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (Coica).

Pobladores ribereños e indígenas brasileños también buscan “solarizar” sus embarcaciones, especialmente las pequeñas, dedicadas a la pesca y al transporte de de pocas personas. El problema es donde poner las placas fotovoltaicas en las llamadas barcas voladoras, sin reducir su velocidad.

Los debates en el simposio, sin embargo, se concentraron la necesidad de universalizar la energía. “Aún hay 500.000 personas, o 100.000 familias, sin acceso a la electricidad en la Amazonia brasileña”, según Paulo Cerqueira, coordinador de Políticas Sociales del Ministerio de Minas y Energía .

La abogada Joenia Wapichana, la primera indígena diputada en Brasil, habla en la apertura del Simposio sobre Soluciones Energéticas para Comunidades de la Amazonia, en la ciudad de Manaus. Ella es de Roraima, el estado con alta población indígena del noreste brasileño que sufre una grave crisis energética por el cese del suministro del vecino Venezuela. Crédito: Mario Osava/IPS

El Programa Luz para Todos, iniciado en 2003, benefició a más de 16 millones de personas, según el ministerio, en un país de 208 millones de personas. Pero hasta ahora han quedado excluidas las comunidades aisladas y remotas, donde no llegan los cables de la distribución tradicional.

Hay también millones de familias que sí disponen de electricidad, pero están fuera del Sistema Integrado Nacional, incluso todo el estado de Roraima, en el noreste, con 580.000 habitantes, en la frontera con Venezuela, de donde recibía la mayor parte de la electricidad hasta la crisis de suministro que estalló en marzo en el vecino país.

En las urbes y comunidades aisladas operan principalmente las generadoras a diesel u otros derivados de petróleo.

La consigna para esos casos es sustituir los combustibles fósiles, con un transporte costoso, lento e incierto por los ríos amazónicos, y priorizar las fuentes limpias. La energía solar se presenta como la solución más factible, ya que los vientos no son favorables en un bioma forestal como el amazónico.

La excepción es Roraima, donde los indígenas, numerosos en ese estado, estudian la adopción de centrales eólicas incluso para evitar, también para defenderse de los impactos de la crisis venezolana.

Proliferan en la Amazonia proyectos autonómos de generación solar, en aldeas indígenas y asentamientos ribereños, a veces financiadas por instituciones no gubernamentales y la asistencia internacional, como la de la Agencia Alemana para la Cooperación Internacional (GIZ) y laFundación Rainforest de Noruega .