Thu 09 de April de 2020 Medio Oriente

El confinamiento por el coronavirus en Israel está bloqueando el trabajo de derechos humanos, pero no los abusos

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Grupos de derechos humanos advierten de que las directivas de emergencia del régimen israelí hacen que sea más difícil monitorear y proteger los derechos palestinos durante la pandemia.

 

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El confinamiento por el coronavirus en Israel está bloqueando el trabajo de derechos humanos, pero no los abusos

Las directivas de emergencia emitidas por las autoridades israelíes, que prohíben la libertad de movimiento y otras actividades bajo el pretexto del coronavirus, hacen que sea más difícil monitorear, documentar y defenderse de las violaciones israelíes de los derechos humanos palestinos, dicen grupos de derechos palestinos e israelíes

«Todavía estamos monitoreando casos, pero nuestros investigadores no pueden estar completamente presentes y documentar el área», dijo Rania Muhareb, investigadora legal y agente de defensa de Al-Haq, una organización palestina de derechos humanos con sede en Ramallah. «Es muy difícil decir si hay más o menos incidentes por la sencilla razón de que en esta situación es más difícil obtener toda la información con la misma velocidad que solemos hacer».

Las violaciones, explicó Muhareb, incluyen el avance de las confiscaciones de tierras y los planes de construcción de las colonias israelíes y la barrera de separación en la Cisjordania ocupada; violencia de colonos contra agricultores palestinos; incursiones y arrestos en ciudades y pueblos palestinos y demoliciones de casas.

«Estos abusos destacan un esfuerzo generalizado y sistemático para socavar los derechos de los palestinos, incluso durante una emergencia de salud pública de dimensiones internacionales», dijo. A pesar de la grave crisis, «Israel todavía tiene tiempo para llevar a cabo estos actos ilegales».

Muhareb señaló un episodio del 19 de marzo en el pueblo de Sawahra Al-Sharqiya, en Jerusalén Este, donde las excavadoras israelíes destruyeron varias estructuras, incluido un establo para ovejas, pero que no pudieron documentarse debido a la prohibición de movimientos.

La violencia de los colonos también ha continuado en el área alrededor de Naplusa, agregó. El 17 de marzo un grupo de colonos atacó una casa palestina en el pueblo de Burin; según las personas que monitorearon el incidente, los soldados israelíes dispararon balas con punta de goma, granadas de choque y gases lacrimógenos a los aldeanos palestinos en lugar de detener a los colonos. Tres días después, el 20 de marzo, los colonos golpearon duramente al agricultor Ali Musafa Zouabi al sur de Jenin.

El grupo israelí de derechos humanos Yesh Din informó de manera similar de los violentos ataques de los colonos que hirieron gravemente a los agricultores y pastores palestinos la semana pasada. Los colonos vinieron de Halamish, Homesh (una antigua colonia que fue demolida, pero en la que los israelíes aún permanecen ilegalmente) y Kochav HaShahar. Ninguno de los colonos fue detenido.

Los soldados del ejército de Israel no tienen autoridad para arrestar a ciudadanos israelíes en Cisjordania. Por el contrario, el ejército arrestó a varios palestinos en la antigua ciudad de Jenin, Qalqilya y cerca de Naplusa la semana pasada, dijo Muhareb.

La oficina del portavoz del ejército dijo en un comunicado que el ejército «continúa las actividades operacionales que incluyen el arresto de actividades sospechosas de terrorismo, de acuerdo con las necesidades operacionales y en base a una evaluación actualizada del estado». Durante los arrestos los soldados están protegidos de acuerdo con la necesidad operativa, al igual que los detenidos».

“No se puede pasar por encima de los derechos fundamentales”

Estos detenidos, de acuerdo con las nuevas regulaciones sobre la pandemia implementadas el 15 de marzo, deben permanecer en cuarentena durante 14 días antes de que puedan ser interrogados. El Ministro de Seguridad Pública de Israel ahora puede prohibir las visitas familiares de prisioneros y detenidos y limitar las consultas de los prisioneros con un abogado solo por teléfono, dijo Sahar Francis, directora de la ONG palestina Addameer – Asociación de Apoyo a los Prisioneros y Derechos Humanos.

“El ejército israelí sigue arrestando a las personas cuando sabe que no puede interrogarlas, por lo que las envía a aislamiento durante 14 días. Esto es una violación de los derechos básicos de los detenidos”, dijo.

“Desde hace dos semanas o más cerraron totalmente todas las cárceles y centros de detención. Los presos no han tenido contacto con sus familias y los abogados solo pueden hablar con ellos cuando está programada una audiencia en la corte sobre su caso. Hay 5.000 prisioneros totalmente desconectados del mundo exterior».

El portavoz del Servicio de Prisiones de Israel señaló que las nuevas regulaciones se están aplicando en todas las cárceles israelíes, independientemente de las razones por las que los prisioneros están detenidos.

«Se trata de mantenerlos sanos y mantener el coronavirus alejado, ese es nuestro único objetivo ahora», dijo. “En poco tiempo, con suerte, cuando esto termine, las cosas volverán a ser como antes. Nos interesa más mantenerlos saludables que cualquier otra cosa».

El portavoz dijo que las cárceles han pasado información a todos los reclusos en varios idiomas, incluido el árabe, y han desinfectado sus instalaciones. También están siguiendo las instrucciones del Ministerio de Salud para aumentar los turnos de trabajo de todo el personal penitenciario a 96 horas, para que puedan reducir el movimiento dentro y fuera de las cárceles.

«Hasta ahora no tenemos ningún prisionero con el coronavirus y esperamos que siga así hasta el final de la crisis», dijo. «No sabemos si eso es posible, pero estamos haciendo todo lo que podemos».

Aun así, dijo Francis de Addameer, existe preocupación por la salud de los prisioneros palestinos debido a sus condiciones de hacinamiento. Los presos también han informado de que no se les ha dado ningún suministro de higiene especial y de que las autoridades penitenciarias no están tomando otras precauciones.

El 26 de marzo Addameer, junto con Adalah -El Centro Legal para los Derechos de las Minorías en Israel- y el abogado privado Abeer Baker solicitaron a la Corte Suprema de Israel en nombre del prisionero Kafri Mansour que cancelase las directivas de emergencia en las cárceles.

Si bien reconoce la necesidad de proteger la salud de los reclusos, la petición sostiene que el Gobierno israelí no tiene autoridad legal para imponer la prohibición de las visitas de abogados y familiares, que «violan abrumadora y desproporcionadamente los derechos de los presos», en particular los de los presos jóvenes. Las restricciones también impiden que los presos denuncien cualquier abuso de derechos dentro de la prisión, acusaron los peticionarios.

La petición también describe cómo se transmitió una conversación entre el abogado Abeer Baker y un prisionero a través de altavoces frente a los guardias de la prisión y otros reclusos, violando la confidencialidad abogado-cliente.

«Los desafíos que este estado de emergencia plantea a las autoridades israelíes no pueden permitirles atropellar los derechos humanos fundamentales», dijo el abogado de Adalah, AiahHaj Odeh. «El derecho internacional exige que Israel reconozca el derecho de los prisioneros y detenidos a las visitas de sus familiares, consultar con abogados y acceder a los tribunales».

“Arrestan a los niños como de costumbre, como si no hubiera virus”

Mientras tanto, en el pueblo de Issawiya en Jerusalén Este, los residentes dijeron que esperaban que el foco en la pandemia redujera las redadas y patrullas policiales israelíes que se han llevado a cabo agresivamente en sus vecindarios desde el verano pasado.

Pero en cambio, dicen, estas prácticas se han mantenido. Los bloqueos policiales siguen causando largos atascos de tráfico, los enfrentamientos con jóvenes incluyen el uso de gases lacrimógenos, granadas de aturdimiento y balas de goma y los arrestos se llevan a cabo sin tener en cuenta las normas del Gobierno por el coronavirus, poniendo en peligro a los residentes palestinos.

«Pensamos que el coronavirus ayudaría a detener las cosas, pero nada ha cambiado», dijo Muhammad Abu Hummus, un activista político de Issawiya. “Arrestan a los niños como de costumbre, como si no hubiera virus. Todos los días ellos [la policía] andan sin máscaras y sin guantes. Afuera pueden ayudar a la gente, pero en Issawiya solo traen gases lacrimógenos y balagan [desorden o caos]”.

El portavoz de la policía, Micky Rosenfeld, dijo que la presencia policial en el pueblo es parte de las patrullas regulares de todos los vecindarios de Jerusalén llevadas a cabo específicamente en el contexto del brote de coronavirus, con la intención de garantizar que los residentes se queden en casa.

«No hay redadas en curso, solo actividad policial regular», dijo. “Si los residentes quieren reclamar y usar eso contra la policía israelí, ese es su problema. La policía está patrullando todos los vecindarios e implementando las nuevas leyes para mantener a las personas seguras en casa tanto como sea posible para su propio beneficio y su propia seguridad”.

Sin embargo, en un informe del 19 de marzo, el grupo israelí de derechos humanos B’Tselem cuestionó por qué la policía había elegido esta vez para intensificar lo que describieron como castigo colectivo a los residentes de la aldea, a pesar de una «crisis sin precedentes que requiere… medidas extremas de aislamiento social».

La presencia policial en el pueblo aviva la confrontación, dijo B’Tselem, que es bastante problemática durante los tiempos normales, pero aún más durante la pandemia, cuando la congregación en grupos puede propagar el virus.

«El abuso policial de los palestinos en Issawiya, que ahora es una característica permanente de la vida en el vecindario, es ilegal y no puede justificarse incluso bajo la rutina habitual de la ocupación», dijo B’Tselem en su informe. «La conducta policial pone en peligro la seguridad pública (incluida la salud de los agentes de policía) y viola las directrices médicas sobre el aislamiento social».

B’Tselem agregó: “El hecho de que las autoridades israelíes ignoren la vida de los residentes de Issawiya, incluidos niños y adolescentes, no es nada nuevo. Sin embargo, continuar e incluso intensificar tal conducta durante una pandemia es una manifestación especialmente aterradora de esta política”.

Otro activista de la aldea, que pidió que su nombre no se usara por seguridad personal, dijo a +972 que tuvo que llevar a su hija de siete meses a la clínica médica de la aldea después de que la policía usara gases lacrimógenos durante un enfrentamiento con jóvenes palestinos la semana pasada, que se filtraron en su casa.

«La situación es terrible», dijo. “Por supuesto que tengo miedo. ¿Por qué ponerme en una situación en la que tengo que llevar a mi hija a la clínica durante el momento del coronavirus?

Judith Sudilovsky es una periodista independiente que ha cubierto la entidad sionista y Palestina por más de 25 años.

Fuente: Rebelión

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