Thu 25 de June de 2020 Medio Oriente

La «israelificación» de la seguridad interna de EE.UU.

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En octubre de 2011 el Departamento del Sheriff del Condado de Alameda convirtió varias zonas del campus de la Universidad de California, en Berkeley, en un campo de batalla urbano. 

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http://www.annurtv.com/nota/58638-norteamerica-la-israelificacion-de-la-seguridad-interna-de-eeuu.html
La «israelificación» de la seguridad interna de EE.UU.

 Se aprovechó la ocasión del Urban Shield 2011, una exposición anual del equipo SWAT organizada para promover la “respuesta mutua”, la colaboración y la competencia entre las fuerzas de ataque policiales fuertemente militarizadas que representan a los departamentos de aplicación de la ley en Estados Unidos y en otras naciones.

En aquel momento el Departamento del Sheriff del Condado de Alameda se estaba preparando para una inminente confrontación con el incipiente movimiento “Occupy”, que había establecido un campamento en el centro de Oakland, mostrando la mayor parte de su capacidad represiva contra los manifestantes un mes después cuando atacó dicho campamento con gases lacrimógenos y balas de goma, dejando a un veterano de guerra de Iraq en estado crítico y docenas heridos. Según Police Magazine, una publicación comercial sobre la aplicación de la ley: “Las agencias de aplicación de la ley que respondieron ante… los manifestantes de Occupy en el norte de California reconocieron los méritos de Urban Shield por su efectivo trabajo en equipo”.

El entrenamiento en Urban Shield, conjuntamente con los departamentos de policía estadounidenses, corrió a cargo de Yamam, una unidad de la Policía de Fronteras israelí que afirma estar especializada en operaciones de “lucha contra el terrorismo”, aunque es bien conocida por sus asesinatos extrajudiciales de líderes militantes palestinos y por su largo historial de represión y abusos en la Cisjordania ocupada y en la Franja de Gaza. Urban Shield también contó con una unidad del ejército de Bahrain, que acababa de aplastar un levantamiento democrático, de carácter mayoritariamente no violento, al abrir fuego contra los campamentos de protesta y arrestar a los manifestantes heridos cuando intentaban ingresar en los hospitales. Si bien la participación de los soldados de Bahrain en los simulacros fue un fenómeno novedoso, la presencia de la policía israelí, de carácter cuasi militar, de cuya participación en Urban Shield no se informó en ningún lugar de los medios estadounidenses, reflejó una característica inquietante, aunque demasiado común, del panorama posterior al 11-S en la seguridad estadounidense.

El aparato de seguridad de “israelificación” de Estados Unidos, recientemente desatado con toda su fuerza contra el Movimiento Occupy Wall Street, se ha llevado a cabo en todos los niveles de aplicación de la ley y en áreas en las que aún no se ha expuesto. El fenómeno ha sido documentado algo a través de las informaciones de noticias ocasionales que generalmente destacan la destreza de la seguridad nacional de Israel, sin examinar la naturaleza problemática que supone trabajar con un país acusado de graves abusos contra los derechos humanos. Pero nunca ha sido objeto de discusión nacional. Y la colaboración entre policías estadounidenses e israelíes es solo la punta del iceberg.

Después de haber recibido instrucción en tácticas israelíes perfeccionadas durante una experiencia de 63 años de control, despojo y ocupación de una población indígena, las fuerzas policiales locales las han adaptado para vigilar vecindarios musulmanes y de inmigrantes en ciudades de Estados Unidos. Mientras tanto, se ha contratado a exoficiales del ejército israelí para encabezar operaciones de seguridad en aeropuertos estadounidenses y centros comerciales suburbanos, lo que ha auspiciado una oleada de inquietantes incidentes de perfil racial, intimidación e interrogatorios del FBI con personas inocentes y desprevenidas. La revelación del Departamento de Policía de Nueva York de que había desplegado medidas de “contraterrorismo” contra los manifestantes de Occupy acampados en el parque Zuccotti, en el centro de Manhattan, planteó serias dudas sobre la medida en la que se han utilizado las tácticas inspiradas en Israel para reprimir el movimiento Occupy en general.

El proceso de “israelificación” comenzó inmediatamente después del 11-S, cuando el pánico nacional llevó a los responsables de las fuerzas federales  y municipales del orden público a suplicar a los mandamases de seguridad israelíes que los asesoraran y capacitaran. El lobby de Israel en EE. UU. explotó el clima de histeria, proporcionando a miles de policías viajes a Israel en primera clase con todos los gastos pagados y sesiones de entrenamiento en Estados Unidos con militares israelíes y oficiales de inteligencia. Por ahora, la excepción son los jefes de policía de las principales ciudades estadounidenses que no han viajado a Israel.

“Israel es la Harvard del antiterrorismo”, dijo el exjefe de policía del Capitolio de Estados Unidos, Terrance W. Gainer, que sirve ahora como sargento de armas del Senado estadounidense. Cathy Lanier, jefa de la Policía Metropolitana de Washington DC, destacó: “Ninguna experiencia ha tenido tanto impacto en mi vida respecto a mi trabajo como haber viajado a Israel». “Uno diría que constituyen la vanguardia”, dijo Barnett Jones, el jefe de policía de Ann Arbor, Michigan, sobre Israel. “Estamos inmersos en una guerra global”.

Cambiar la forma de hacer las cosas

El Instituto Judío para Asuntos de Seguridad Nacional (JINSA, por sus siglas en inglés) está en el centro de la colaboración policial estadounidense-israelí. JINSA es un grupo de expertos con sede en Jerusalén y Washington DC, conocido por sus posiciones políticas chirriantemente neoconservadoras sobre la política de Israel hacia los palestinos y por su temeraria actitud hacia Irán. La junta directiva del grupo cuenta con un Who is Who de ideólogos neoconservadores. Dos exasesores de JINSA que también orientaron al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, Douglas Feith y Richard Perle, prestaron servicio en el Departamento de Defensa bajo el presidente George W. Bush desempeñando roles influyentes en el intento de invadir y ocupar Iraq.

A través de su Programa de Educación para la Aplicación de la Ley (LEEP, por sus siglas en inglés), JINSA afirma haber organizado sesiones de formación dirigidas por Israel para más de 9.000 funcionarios estadounidenses encargados de hacer cumplir la ley a nivel federal, estatal y municipal. “Los israelíes cambiaron la forma en que hacemos las cosas con respecto a la seguridad nacional en New Jersey”, dijo Richard Fuentes, el Superintendente de la Policía Estatal de NJ, después de hacer un viaje a Israel patrocinado por JINSA en 2004 y en una conferencia posterior de JINSA junto con otros 435 agentes de refuerzo de la ley.

Durante un viaje LEEP en 2004 JINSA llevó a Israel a 14 altos funcionarios estadounidenses encargados de hacer cumplir la ley para que recibieran instrucción de sus homólogos israelíes. Los estadounidenses recibieron capacitación sobre “cómo asegurar recintos grandes, como centros comerciales, eventos deportivos y conciertos”, informó el sitio web de JINSA. El grupo, escoltado por el general de brigada Simon Perry, un agregado de la policía israelí y exfuncionario del Mossad, recorrió el muro de separación israelí, que ahora es una parada obligatoria para los policías estadounidenses cuando se trasladan a Israel. “Los funcionarios estadounidenses aprendieron cómo funciona la mentalidad de un terrorista suicida y cómo detectar señales problemáticas”, según JINSA. Y les formaron en métodos israelíes para matar. “Aunque a la policía generalmente se le dice que apunte al pecho cuando dispara porque es el blanco mayor, los israelíes están enseñando a los oficiales [estadounidenses] a apuntar a la cabeza de un sospechoso para no hacer detonar ningún explosivo que pueda estar atado a su torso”, informó el New York Times.

Cathy Lanier, ahora jefa del Departamento de Policía Metropolitana de Washington DC, se encontraba entre los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley que JINSA envió a Israel. “Estuve con las unidades expertas en bombas y el equipo SWAT y todas esas unidades especializadas [israelíes] de alto perfil y aprendí muchísimo”, reflexionó Lanier. “Tomé 82 páginas de notas mientras estuve allí, que luego traje y utilicé para formular y crear gran parte de la oficina de contraterrorismo de la Seguridad Nacional en el departamento de Policía Metropolitana DC”.

Algunos de los jefes de policía que han participado en el programa LEEP de JINSA lo han hecho bajo los auspicios del Foro de Investigación Ejecutiva de la Policía (PERF, por sus siglas en inglés), un grupo privado no gubernamental con estrechos vínculos con el Departamento de Seguridad Nacional. Chuck Wexler, el director ejecutivo de PERF, estaba tan entusiasmado con el programa que en 2005 comenzó a organizar viajes a Israel patrocinados por PERF, llevando a numerosos oficiales de policía estadounidenses de alto nivel para que recibieran instrucción de sus homólogos israelíes.

El PERF ganó notoriedad cuando Wexler confirmó que su grupo coordinó redadas policiales en 16 ciudades de todo Estados Unidos contra los campamentos de protesta de “Occupy”. Hasta 40 ciudades buscaron asesoramiento del PERF para suprimir el movimiento y otras actividades de protesta masiva. Wexler no respondió a mis solicitudes de entrevista.

Lecciones de Israel a Auschwitz

Además de JINSA, la Liga Antidifamación (ADL, por sus siglas en inglés) se ha posicionado como enlace importante entre las fuerzas policiales estadounidenses y el aparato de inteligencia-seguridad israelí. Aunque la ADL se promociona a sí misma como un grupo judío por los derechos civiles, ha provocado una controversia al publicar una lista negra de organizaciones que apoyan los derechos de los palestinos, y por condenar una propuesta para construir un centro comunitario islámico en el centro de Nueva York, a varias manzanas de la Zona Cero, sobre la base de que algunos de quienes se oponían al proyecto tenían derecho a «posiciones que otros caracterizarían de irracionales o intolerantes”.

A través del curso de la Escuela de Entrenamiento Avanzado de la ADL sobre Amenazas Extremistas y Terroristas, más de 700 miembros de la policía de 220 agencias federales y locales, incluidos el FBI y la CIA, han sido entrenados por la policía y los comandantes de inteligencia israelíes. Este año, la ADL llevó a 15 oficiales de policía estadounidenses de alto nivel a Israel para recibir instrucciones del aparato de seguridad del país. Según la ADL, más de 115 ejecutivos federales, estatales y locales encargados de hacer cumplir la ley han recibido sesiones de capacitación organizadas por la ADL en Israel desde que comenzó el programa en 2003. “Honestamente, puedo decir que la capacitación ofrecida por la ADL es, con mucho, el curso actual más útil de capacitación al que he asistido”, comentó Thomas Wright, comisionado adjunto del Departamento de Policía de Filadelfia después de completar este año un programa de la ADL. La relación de la ADL con el Departamento de Policía de Washington DC es tan amistosa que se suele invitar a sus miembros para que acompañen a los policías de DC en sus patrullas.

La ADL afirma haber capacitado a más de 45.000 funcionarios estadounidenses encargados de hacer cumplir la ley a través de su programa Law Enforcement and Society, que “se basa en la historia del Holocausto, a fin de aportar a los profesionales de la aplicación de la ley una mayor comprensión de… su papel como protectores de la Constitución”, se afirmaba en su página web. Todos los nuevos agentes del FBI y analistas de inteligencia deben asistir al programa de la ADL, que se incorpora a tres programas de capacitación del FBI. Según el material oficial de reclutamiento del FBI, “todos los agentes especiales nuevos deben visitar el Museo Conmemorativo del Holocausto en Estados Unidos para ver de primera mano lo que puede suceder cuando la policía no protege a las personas”.

Lucha contra el “terrorismo criminal”

Una de las figuras más prominentes del gobierno israelí que ha influido en las prácticas de los funcionarios estadounidenses encargados de hacer cumplir la ley es Avi Dichter, un antiguo jefe del servicio de seguridad interna Shin Bet de Israel y miembro actual de la Knéset, que recientemente presentó una legislación ampliamente criticada por antidemocrática. Durante la Segunda Intifada, Dichter ordenó varios bombardeos en zonas civiles palestinas densamente pobladas, incluido el del vecindario de al-Daraj de Gaza, matando a 15 personas inocentes, incluidos 8 niños, e hiriendo a 150. “Después de cada éxito el único pensamiento que cabe es: “OK, ¿quién es el siguiente?”, dijo Dichter sobre los asesinatos “selectivos” que ordenó.

A pesar de su dudoso historial de derechos humanos y su visión aparentemente sombría de los valores democráticos, o quizás debido a ello, Dichter ha sido una figura clave en el fomento de la cooperación entre las fuerzas de seguridad israelíes y las fuerzas del orden estadounidenses. En 2006, mientras Dichter era ministro de Seguridad Pública en Israel, habló en Boston, Massachusetts, antes de la convención anual de la Asociación Internacional de Jefes de Policía. Sentado al lado del director del FBI, Robert Mueller, y del entonces fiscal general, Alberto González, Dichter dijo a la multitud de 10.000 policías que había una “conexión íntima entre la lucha contra los delincuentes y la lucha contra los terroristas». Dichter declaró que los policías estadounidenses estaban en realidad “luchando contra criminales terroristas”. El Jerusalem Post informó que Dichter fue “acogido con un gran aplauso, mientras Mueller, que describió a Dichter como su mentor en tácticas antiterroristas, lo abrazaba”.

Un año después del discurso de Dichter, él y el entonces secretario del Departamento de Seguridad Nacional, Michael Chertoff, firmaron un memorando conjunto prometiendo colaboración de seguridad entre Estados Unidos e Israel en asuntos que iban desde la seguridad del aeropuerto hasta la planificación de emergencias. En 2010, el secretario de Seguridad Nacional, Napolitano, autorizó un nuevo memorando conjunto con el ministro israelí de Transporte y Seguridad Vial, Israel Katz, apuntalando la cooperación entre la Agencia de Seguridad del Transporte de EE. UU., la agencia encargada de la seguridad diaria del aeropuerto, y el Departamento de Seguridad de Israel. El reciente memorando conjunto también consolidó la presencia del personal de aplicación de la ley de Seguridad Nacional de EE. UU. en suelo israelí. “El vínculo entre Estados Unidos e Israel nunca ha sido más fuerte”, comentó Napolitano en una reciente cumbre de la AIPAC, el principal grupo del lobby de Israel en Estados Unidos, en Scottsdale, Arizona.

La unidad demográfica

Para el Departamento de Policía de Nueva York, la colaboración con el aparato de seguridad e inteligencia de Israel se convirtió en una prioridad después del 11 de septiembre. Pocos meses después de los ataques a la ciudad de Nueva York, su policía asignó a Tel Aviv un oficial de enlace permanente financiado por los contribuyentes. Bajo el liderazgo del comisionado de policía Ray Kelly, los lazos entre la policía de Nueva York e Israel han ido profundizándose día a día. Kelly se embarcó en su primer viaje a Israel a principios de 2009 para demostrar su apoyo al ataque en curso de Israel contra la Franja de Gaza, un ataque unilateral que mató a más de 1.400 de sus habitantes en tres semanas y motivó una misión de investigación de las Naciones Unidas que llegó a la conclusión de que oficiales militares y gubernamentales israelíes habían perpetrado crímenes de guerra.

Kelly regresó a Israel al año siguiente para intervenir en la Conferencia de Herziliya, una reunión anual de funcionarios neoconservadores de seguridad y del gobierno obsesionados con las supuestas “amenazas demográficas”. Una vez que Kelly apareció en el escenario, el académico proisraelí Martin Kramer se dirigió a la multitud de Herziliya, afirmando que el bloqueo israelí sobre Gaza estaba ayudando a reducir el número de “jóvenes superfluos en edad de combatir”. Kramer agregó: “Si un Estado no puede controlar a estos jóvenes, alguien tiene que hacerlo”.

De vuelta en Nueva York la policía de esa ciudad estableció una “Unidad Demográfica” secreta diseñada para espiar y vigilar a las comunidades musulmanas de la ciudad. La unidad se desarrolló con las aportaciones y participación intensiva de la CIA, que aún se niega a dar el nombre del exjefe de la comisaría para Oriente Medio que colocó en las filas superiores de la división de inteligencia de la policía de Nueva York. Desde 2002, la policía de Nueva York ha enviado a agentes encubiertos conocidos como “rastrilladores” y “rastreadores de mezquitas” a las librerías y restaurantes paquistaníes-estadounidenses para medir la indignación de esa comunidad por los ataques de aviones no tripulados estadounidenses dentro de Pakistán, y a los bares y mezquitas palestinos de narguile para buscar signos de reclutamiento terrorista y financiación clandestina. “Si un rastrillador nota que un cliente mira literatura radical, podría ponerse a charlar con el dueño de la tienda y ver qué podía averiguar”, informó Associated Press. “La librería, o incluso el cliente, podía ser objeto de un escrutinio más intenso”.

El imprimátur israelí en la Unidad de Demografía de la policía de Nueva York es inconfundible. Como un exfuncionario de policía dijo a Associated Press: la Unidad de Demografía ha intentado “mapear el terreno humano de la ciudad” a través de un programa “modelado en parte en seguimiento de las actuaciones de las autoridades israelíes en Cisjordania”.

Compra hasta que te detengan

En el aeropuerto internacional Ben Gurion de Israel el personal de seguridad selecciona a los pasajeros no judíos y no blancos, especialmente árabes, por una cuestión de principios. Los pasajeros más acosados ​​habitualmente son los ciudadanos palestinos de Israel, que deben prepararse para las sesiones de interrogatorio de cinco horas y los registros antes de volar. A aquellos que los oficiales de Shin Bet seleccionan para una evaluación adicional son enviados a lo que muchos palestinos de Israel llaman la “sala árabe”, donde se les somete a humillantes sesiones de interrogatorio (la exsecretaria de Salud y Servicios Humanos de la Casa Blanca, Donna Shalala, se encontró con esos malos tratos durante una visita a Israel el año pasado). Algunos palestinos tienen prohibido hablar con nadie hasta el despegue, y pueden ser amenazados por la tripulación israelí durante el vuelo. En un caso documentado, un niño de seis meses fue despertado para someterle a un registro en el que el personal israelí del Shin Bet le quitó toda la ropa. Los casos de discriminación contra los árabes en el aeropuerto internacional Ben Gurion son demasiado numerosos para detallarlos –cada día se producen varios incidentes-, pero algunos de las situaciones más atroces se describieron en una petición de 2007 que la Asociación de Derechos Civiles en Israel presentó ante el Tribunal Supremo del país.

Aunque el sistema israelí de seguridad aérea contiene beneficios dudosos  e implicaciones claramente perjudiciales para las libertades civiles, está migrando silenciosa y rápidamente a los principales aeropuertos estadounidenses. El personal de seguridad en el aeropuerto internacional Logan de Boston ha recibido amplia capacitación del personal de inteligencia israelí, aprendiendo a aplicar técnicas de evaluación de perfiles y comportamientos contra ciudadanos estadounidenses que inicialmente se habían probado en palestinos. Los nuevos procedimientos comenzaron en agosto, cuando los llamados Oficiales de Detección de Comportamiento se colocaron en colas de seguridad en la Terminal A de Logan, muy transitada. Aunque esos procedimientos han aumentado el estrés de los viajeros mientras detectan exactamente cero terroristas, es probable que se extiendan a otras ciudades. “Me gustaría ver mucha más evaluación de perfiles” en los aeropuertos estadounidenses, dijo Yossi Sheffi, analista de riesgos de origen israelí en el Centro de Transporte y Logística del Instituto Tecnológico de Massachusetts.

Las técnicas israelíes son ahora las que dictan los procedimientos de seguridad en el Mall of America, un gigantesco centro comercial en Bloomington, Minnesota, que se ha convertido en una importante atracción turística. Los nuevos métodos se implantaron en 2005, cuando el centro comercial contrató a un exsargento del ejército israelí llamado Mike Rozin para dirigir una nueva unidad especial de seguridad. Rozin, que en un tiempo anterior trabajó con una unidad canina en el aeropuerto Ben Gurion en Israel, instruyó a sus empleados en el Mall of America para que hicieran visualmente un perfil de cada comprador, examinando sus expresiones en busca de signos sospechosos. Su equipo de seguridad aborda e interroga a un promedio de 1.200 compradores al año, según el Center of Investigative Reporting.

Una de las miles de personas que cayó en la red de Rozin fue Najam Qureshi, un vendedor de un centro comercial pakistaní-estadounidense cuyo padre dejó accidentalmente su teléfono celular en una mesa en el patio de comidas del centro comercial. Un día después del incidente, los agentes del FBI aparecieron en la puerta de Qureshi para preguntar si conocía a alguien que quisiera dañar a Estados Unidos. Un veterano del ejército interrogado durante dos horas por los hombres de Rozin por tomar un video dentro del centro comercial sollozó abiertamente al relatar su experiencia ante los periodistas. Mientras tanto, otro hombre, Emile Khalil, fue visitado por agentes del FBI después de que la seguridad del centro comercial lo detuviera por tomar fotografías del deslumbrante paraíso del consumidor.

“Creo que la amenaza del terrorismo en los Estados Unidos se convertirá en parte desafortunada de la vida estadounidense”, comentó Rozin a American Jewish World. Y mientras la amenaza persista en la mente de la gente,  securitócratas israelíes como Rozin nunca tendrán que preocuparse de que no le vayan a pagar la siguiente nómina.

“Occupy” se encuentra con la ocupación

Cuando un escuadrón antidisturbios del Departamento de Policía de Nueva York destruyó y desalojó el campamento de protesta “Occupy Wall Street” en el parque Zuccotti en el centro de Manhattan, los jefes del departamento recurrieron a las tácticas antiterroristas que habían venido refinando desde los ataques del 11-S. Según el New York Times, la policía de  Nueva York desplegó “medidas antiterroristas” para movilizar a un gran número de policías para un asalto-relámpago en Zuccotti. El uso de técnicas antiterroristas para reprimir una protesta civil complementó las duras medidas policiales mostradas por todo el país contra el movimiento nacional “Occupy”, desde disparar botes de gas lacrimógeno y balas de goma contra multitudes desarmadas hasta derribar a los manifestantes con el cañón de sonido LRAD.

Dada la cantidad de entrenamiento que la policía de Nueva York y tantas otras fuerzas policiales han recibido del aparato de inteligencia militar de Israel, y los profusos niveles de gratitud que los jefes de policía estadounidenses han expresado a sus mentores israelíes, vale la pena preguntar cuánta instrucción israelí ha influido en la forma en que la policía ha intentado reprimir el movimiento Occupy y cuánta formará parte de la represión policial de futuros ejemplos de protestas callejeras. Lo que se puede decir con certeza es que la “israelificación” de la policía estadounidense ha intensificado el miedo y la hostilidad de la policía hacia la población civil, desdibujando las líneas entre manifestantes, delincuentes y terroristas. Como dijo Dichter, todos son simplemente “criminales terroristas”.

Max Blumenthal es un galardonado periodista. Es también autor de varios libros, entre los que se incluyen el best seller  Republican Gomorrah, Goliath, The Fifty One Day War, y The Management of Savagery . Ha escrito artículos impresos para diversas publicaciones, muchos reportajes en video y varios documentales, incluyendo Killing Gaza. Blumenthal fundó The Grayzone en 2015 para aportar luz periodística en el estado de guerra perpetuo de Estados Unidos y sus peligrosas repercusiones internas.

Nota del editor: El estallido de protestas nacionales contra la brutalidad policial tras el asesinato de George Floyd ha arrojado nueva luz sobre el entrenamiento de los agentes de policía locales por parte de Israel en todo el país. 100 miembros de los 800 efectivos del departamento de policía de Minneapolis habían seguido un curso de formación y entrenamiento en Israel en 2012.  Eso significa que al menos uno de cada ocho miembros de las fuerzas de la ciudad está influenciado por los métodos de una entidad ocupante de apartheid. El editor de Grayzone, Max Blumenthal, llevó a cabo una de las primeras encuestas exhaustivas sobre la capacitación israelí a agentes policiales locales y federales de EE. UU. El artículo siguiente se publicó en Al Akhbar English en 2011 y su contenido sigue siendo de utilidad.

Fuente: Rebelion

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