Lun 21 de diciembre de 2020 Conocer Más

“Dios es bello y ama la belleza”: El arte en el islam

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Por Sdenka Saavedra Alfaro.

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“Dios es bello y ama la belleza”: El arte en el islam

artiendo de la premisa de que el arte y la religión están totalmente interrelacionados; pues el arte no debe alejarse de los valores morales y espirituales, manifestar que el islam nunca estuvo en contra del arte, ambos son uno, en su rasgo distintivo de armonía y belleza, una forma de comprender mejor al hombre y el universo, y en ese sentido, un mejor conocimiento de Dios, ya que “Dios es bello y ama la belleza”, y desde ese punto de vista en este pequeño escrito se quiere mostrar esa ligazón que existe en el islam entre arte y espiritualidad, fruto del gran legado de la Civilización del Islam.

Como lo hemos manifestado, para el islam el arte no es un añadido externo al contenido religioso,  ni una forma de dar culto y honrar a Dios; sino una manera de vivir en profundidad la religión misma, ya que el Corán se manifiesta como un auténtico milagro de perfección en todos las órdenes y, en particular, en el de la belleza, como se lee en la sura 17, aleya 88: “Si los hombres y los genios se unieran para hacer algo como el Corán serían incapaces de hacer nada semejante”. Y a eso añadir los noventa y nueve nombres con que se designa a Dios en la Escritura  que se les llama «Los bellos nombres de Dios», y como lo señalamos en el Hadiz del Profeta Muhammad que “Dios es bello y ama la belleza”; sin lugar a dudas ésta es la razón por la cual hizo un mundo esencialmente bello a través del cual podemos vislumbrar esa belleza suprema e inasequible divina, siendo los signos manifiestos de la existencia de Dios, de ahí es que el arte islámico es fruto, del conocimiento, el lenguaje de la sabiduría humana más profunda. Al respecto dice el Sagrado Corán: “No encontrarás imperfección alguna a la creación del Más Misericordioso: ¡Mira otra vez! ¿Adviertes alguna falla?, mira otras dos veces, tu mirada volverá a ti cansada, agotada (incapaz de descubrir una imperfección)” (67:3, 4).

Por otro lado, una de las características fundamentales del arte islámico es el de guiar, caminar a la perfección que es la felicidad eterna y la cercanía a Dios, siendo su esencia principal el perfeccionamiento del hombre; pues el arte islámico tiene una simetría con el misticismo, ya que el artista islámico da un paso hacia la unidad, mediante la creación de obras divinas, en ese sentido, el arte islámico, nunca acepta la satisfacción de un sentido de belleza o un sentido de placer que es ilegítimo o en la dirección de no acercarse a Dios, ya que en la civilización islámica, el arte busca alcanzar en su significado como tal el estatus de bondad, valentía, coraje, significado y una virtud internos; es decir una virtud que está relacionada con el corazón humano, de ahí es que señalamos que esta noción de arte es totalmente diferente de hacer por hacer que es más común en el mundo Occidental.

Pues, una de las características fundamentales del arte musulmán es que expresa la auténtica belleza, que ha de ser captada por lo más íntimo del alma; pues no basta con la pura impresión sensorial, porque lo primero oculto que devela externamente es la unidad absoluta de Dios, la doctrina del Tawhid en que se inspira toda la cultura islámica, al respecto dice el Corán “Dios es Uno y único, Dios es Absoluto y Eterno” (112:1,2), y en otro lugar añade: “Las miradas no pueden abarcarlo, pero Él abarca todas las miradas” (6:103), estos y otros pasajes del Corán dan cuenta que Dios no puede ser alcanzado por el pensamiento humano, ni representado con figura alguna, de ahí es que la Unidad divina trasciende toda figuración y sólo las formas ideales sugieren la realidad metafísica que las anima, por eso decimos que en el Islam, la unidad de Dios se da a priori, se supone, se da por supuesta y evidente por la fe, sin ella, la belleza de una obra de arte, no tendría sentido.

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Sin lugar a dudas, las enseñanzas del Corán y las palabras del Profeta Muhammad (PBUH), al elogiar a los científicos y artistas, y alentar a las personas a aprender ciencia, han jugado un papel clave en el florecimiento de la civilización del islam y el surgimiento de las diversas artes valiosas como la arquitectura, pintura, poesía, artesanía, la caligrafía, la recitación coránica entre muchas otras como legado, aporte manifiesto para el mundo, desmitificando y contrariando así posturas occidentales como las de Renan, o incluso del filósofo Hegel, quienes han considerado las manifestaciones estéticas del mundo islámico como una suerte de “pre arte” (2), inferior al arte clásico y romántico; pues como cita el filósofo y teólogo Abdul Karim Paz, a Roger Garaudy, quien señala que el islam no sólo integró, fecundó y difundió desde el mar de China hasta el Atlántico y de Samaracanda a Tombuctú, las culturas más antiguas y más elevadas, las de China, e India, de Persia y Grecia, de Alejandría y de Bizancio; sino que aportó a los imperios desintegrados y civilizaciones agonizantes del alma de una nueva vida colectiva, devolviendo a los hombres y a sus sociedades sus dimensiones específicamente humanas y divinas de trascendencia y de comunidad, y a partir de esta fe sencilla, fuerte y profunda, el fermento de un resurgir de las artes y las ciencias, de la sabiduría profética y de las leyes (3), manifestamos con ello el gran valor de la civilización del islam a la humanidad, un ejemplo de ello en esa ligazón que existe entre arte y espiritualidad, son las mezquitas dentro la arquitectura, siendo la fe del islam el factor que transformó y unió tan diversas normas de construcción en un solo estilo que poseía características individuales, en los primeros años, después otros edificios como madrasas, conventos y mausoleos, así tenemos que la primera mezquita del islam fue la casa del Profeta Muhammad en Medina, la que fue construida por él mismo en 622 (año de la primera Hégira), siendo ésta el prototipo para las demás.

Otro ejemplo de edificios islámicos es la Cúpula de la Roca que constituye un ejemplo del sincretismo que originó el arte islámico en Jerusalén, Palestina convirtiéndose así en la  tercera ciudad sagrada del islam, después de la Meca y Medina, debemos señalar también por su importancia que al centro de este santuario había una roca desde la cual el Profeta Muhammad ascendió al cielo. Otro ejemplo que mencionamos es la Mezquita Al-Aqsa, la que se encuentra en la misma ciudad y a unos 150 metros de distancia de la cúpula de la Roca, también nombrar a la mezquita de Córdoba considerada como el más prodigioso edificio del islam occidental, la que se encuentra en España, también en el mismo país se encuentra la Alhambra de Granada considerada una joya islámica dentro del arte hispanomusulmán, un monumento histórico, que culmina en ella el fecundo proceso evolutivo de la sociedad musulmana de al-Andalus heredera de la civilización del Islam medieval europeo, al igual podemos mencionar a la arquitectura islámica de Persia, obras maestras como las mezquitas del Imam Rida (AS) en Mashhad, la Mezquita del Viernes, situada en el centro histórico de Isfahan, siendo esta último el edificio más antiguo de su estilo en Irán y sirvió como prototipo para varias mezquitas posteriores construidas en Asia Central, también mencionamos a la Mezquita Nasir-ol-Molk también conocida como la Mezquita Rosa, ubicada en la ciudad de Shiraz, que cuenta con una extensa superficie de cristal de colores en la fachada, junto con otros elementos tradicionales como el diseño Panj Kāse (“cinco cóncavos”), único en su estilo, o las otras mezquitas o madrasas o centros arquitectónicos que por su arte en el acabado de mosaicos, vidrios, espejos impresionan y cautivan al creyente u observador, y así podemos ir dando muchos ejemplos; sin embargo por el espacio nombramos los principales por su importancia.

Como lo señalamos anteriormente el arte según su naturaleza, es una forma de comprender mejor el hombre y el universo, y al mismo tiempo tener un conocimiento con Dios y en vista de su función social es sin lugar a dudas uno de los principales elementos de la civilización y la cultura, un ejemplo de ello lo podemos ver en la gran cultura y la preciosa herencia artística del Irán Islámico que brilla en el mundo contemporáneo actual y es una antorcha encendida para los seguidores de la verdad, manifestándonos su cuerpo místico y un ejemplo magistral de ello dentro de la civilización islámica, siendo el arte de las artes, la poesía con su valor de obras maestras místicas como las de: “Sanai”, “Hafez”, “Saadi”, Yalal ad Din al Rumi, conocido como “Rumi”, “Nezami”, entre otros, quienes manifiestan al mundo una presencia espiritual, religiosa y mística con sus grandes poesías, manifestando así una herencia cultural no sólo para los iraníes; sino para todos los países islámicos y del mundo, en general.

A todo ello debemos añadir por su importancia dentro la civilización islámica, que otra forma específicas del arte islámico es la recitación coránica, siendo una verdadera disciplina artística en el islam, cuyo dominio requiere varios años de entrenamiento, además de estar dotado con una voz excelente, esta técnica estrictamente tradicional en el islam, se remonta al Profeta (PBUH), quién enseñó las formas de recitar el Corán, y dijo: “Embelleced vuestras voces con la recitación del Corán”.

A eso añadimos la caligrafía, que es una de las más particularidades manifestaciones del arte islámico, que en la Cultura del Sagrado Corán ha alcanzado una belleza y una envergadura que no tiene otra civilización, siendo considerado un arte, ciencia, en donde la belleza va asociada a magnánimos significados y a toda una concepción de la vida y la realidad. “Por el cálamo y lo que escriben con él los hombres” (Corán: 68, 1).

Otras artes por mencionar están la pintura, la cerámica, la miniatura, el tejido de alfombras, la decoración, la ornamentación,  la orfebrería, la alfarería, el decorado de libros y textos con guardas, figuras y arabescos, la música, entre muchas otras artes que sin lugar a dudas son las manifestaciones que hoy son legado de esa inmensa civilización y cultura islámica para el mundo entero, en su trasmisión de las ciencias, la espiritualidad y la fe, con el objetivo de la perfección del hombre. Y por todo lo mencionado cabe corroborar que el arte islámico en si guía, y conduce a la felicidad eterna y la cercanía a Dios, queriendo insistir en el perfeccionamiento interno del hombre para que pueda proyectarse al exterior, en ese sentido como lo manifiesta Johann Wolfgang Goethe “Si esto es el islam, ¿No somos todos musulmanes?

 

Notas:

1- Escritora, Periodista, Profesora e Investigadora Boliviana, miembro de la Asociación de Investigadores en Comunicación y Educación para el Desarrollo (AICED) y la Asociación de la Comunidad Islámica Ahlul Bait de Bolivia.

2- José Miguel Puerta Vilchez, “Historia del pensamiento estético árabe. Al Andalus y la estética árabe clásica”, Akal, Madrid, 1997, págs.  17 a 20.

3- Ricardo H. S. Elía, “La Civilización del Islam”, Ed. Elhame Shargh, Qom, Irán 2005.

 

 

Por Sdenka Saavedra Alfaro.

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