Jue 11 de febrero de 2021 Conocer Más

Algunas normas para la mujer en el Sagrado Corán

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“Y las esposas de quienes fallezcan deberían esperar cuatro meses y diez días y cuando completen su plazo, no cometéis falta alguna por lo que ellas hagan consigo mismas, conforme a lo establecido”.

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Algunas normas para la mujer en el Sagrado Corán

 La traducción del Capítulo 2 del Sagrado Corán, Sura Al-Baqara, aleya 234.

En el nombre de Dios, El Compasivo, El Misericordioso

وَالَّذِینَ یُتَوَفَّوْنَ مِنْکُمْ وَیَذَرُونَ أَزْوَاجآ یَتَرَبَّصْنَ بِأَنفُسِهِنَّ أَرْبَعَهَ أَشْهُرٍ وَعَشْرآ فَإِذَا بَلَغْنَ أَجَلَهُنَّ فَلاَ جُنَاحَ عَلَیْکُمْ فِیمَا فَعَلْنَ فِی أَنفُسِهِنَّ بِالْمَعْرُوفِ وَاللهُ بِمَا تَعْمَلُونَ خَبِیرٌ

“Y las esposas de quienes fallezcan deberían esperar cuatro meses y diez días y cuando completen su plazo, no cometéis falta alguna por lo que ellas hagan consigo mismas, conforme a lo establecido”.

Introducción

Las falsas tradiciones y costumbres que traían desgracias para las  mujeres: como lo hemos señalado, pues fueron privadas de los derechos más básicos, entre distintas civilizaciones.

El sabio Allameh Tabatabai  al respecto nos dice: “El tratamiento de las comunidades incivilizadas con las mujeres era como tratar con animales. Se lo compró a su padre o su esposo o su hijo y lo vendió y lo alquiló y lo regaló y lo prestó para tener hijos o para el servicio o simplemente para el coito. Lo mataban en las hambrunas y en las fiestas y utilizaban su carne como comida, a veces la dejaban sin comida en el desierto como los animales inútiles, hasta que muera.”

Los árabes como los no árabes en los días pre-islámicos, consideraban que los padres tenían total autoridad sobre sus hijas, hermanas y, en ciertos casos, sobre sus madres, en la elección de esposos para ellas y no creían que estas mujeres pudiesen tener decisión y elección propia en la materia. Solamente era autoridad y función del padre o del hermano, o, si no existían éstos, del tío, el darles en matrimonio al hombre que a ellos les gustase. Este derecho fue practicado hasta tal grado, que los padres lo asumieron incluso con las hijas aún no nacidas de manera que luego de nacidas y criadas, los hombres con los que  las casaron tenían derecho a llevárselas.

Notas aclaratorias

El versículo mencionado, habla sobre una de las grandes dificultades principales de las mujeres. Este problema creo que todavía existe, es el casamiento de la mujer después de la muerte de su marido. Entre algunas naciones, la mujer no podía volver a casarse después de la muerte de su esposo, quedando como una cautiva atada a muchas dificultades. En otras civilizaciones se llegaba al extremo de matar a la mujer quemándola o enterrándola con su marido.

Por otro lado, a veces en algunas ocasiones, la mujer no respetaba ningún plazo después de la muerte del esposo, hiriendo  los sentamientos de los parientes del fallecido, y además si la mujer queda embarazada de inmediato, se pone en duda la paternidad de la criatura. El Sagrado Corán por medio de esta aleya mencionada, establece un plazo de espera en 4 meses y 10 días, para resolver de estos problemas.

El noble islam anula las costumbres, hábitos supersticiosos, en si todas las tradiciones injustas sobre la mujer, en realidad, el islam rescata a la mujer de estas costumbres, ya sea de la época preislámica o de la actualidad; pues recordemos que incluso a veces se llegaba al extremo del homicidio de la mujer, o de dejarla en una situación tal como que no pueda volver a disfrutar de la vida, ya que también  a veces a las viudas  las obligaban a vivir en una tienda pequeña y oscura junto a la tumba de su marido, sin tener permiso para lavarse y ponerse  ropa nueva,  en otras ocasiones imponían a la mujer que  muestre su tristeza y su luto por siempre, después de la muerte de su marido.

Al respecto se debe considerar que el periodo establecido en la aleya, no es solo para ver la posibilidad de que la mujer se encuentre embarazada del anterior marido, sino también como respeto a él. El periodo empieza cuando la mujer recibe la noticia del fallecimiento del marido, aunque él haya muerte antes.

Solo la mujer tiene derecho para determinar su destino: A veces los parientes de la mujer, influenciados por estas antiguas costumbres, no querían que ella vuelva a casarse y evitaban a su casamiento. Pero la aleya mencionada, deja en claro que la decisión es únicamente  de ella y los otros no tienen derecho a intervenir en sus asuntos privados, porque no tienen derecho, y deben respetarlo.

La dignidad de las mujeres en el Corán

Hay muchos temas que se habla con respecto a las mujeres en el Sagrado Corán, aquí indicamos a algunos de ellos:

  • Igualdad entre el hombre y la mujer, Dios dice en el Sagrado Corán: “Dios les tiene reservado Su perdón y una gran recompensa a los musulmanes y las musulmanas, a los creyentes y las creyentes, a los piadosos y las piadosas, a los justos y las justas, a los pacientes y las pacientes, a los humildes y las humildes, a los que hacen caridades y a las que hacen caridades, a los que ayunan y las que ayunan, a los pudorosos y las pudorosas, a los que recuerdan frecuentemente a Dios y a las que recuerdan frecuentemente a Dios” (33-35). Los intérpretes de ambas escuelas del islam (Shiita y Sunita) sobre la ocasión del descenso de esta aleya dicen; un día, Am-al.Salameh esposa del Profeta le dijo; ¿Por qué la mayoría de los versículos del Sagrado Corán se refiere a los hombres, pero no hay ninguno sobre las mujeres?, después de esto Dios Todopoderoso descendió esta aleya y dijo: “El hombre y la mujer en su presencia son iguales”.

Estos versículos dejan muy en claro que los hombres y las mujeres son iguales ante los ojos de Dios, y Él da la misma recompensa sobre sus acciones, sin diferencia alguna.

De ahí es que no existe distinción en los derechos de las mujeres, pero si hay diferencias, con respecto en el físico y en el espíritu que son necesarios para la continuación del sistema de la sociedad humana.

Otra aleya:

“Al creyente que obre rectamente, sea varón o mujer, le concederé una vida buena y le multiplicaré la recompensa de sus buenas obras” (16-97).

Según de este versículo, el criterio para alcanzar la vida pura, no son elementos como las diferencias de género o raza y rangos sociales, sino el único verdadero criterio, es la fe y la acción justa. En realidad, esta aleya demuestra que el islam no es una religión machista, sino que, si se sigue en el camino divino correcto, ambos disfrutarán de la misma vida pura, y disfrutarán de la misma recompensa en la presencia divina.

El tercer versículo de esta parte dice:

“¡Oh, seres humanos! Los he creado a partir de un hombre y de una mujer, y los congregué en pueblos y tribus para que se reconozcan los unos a los otros. El mejor de ustedes ante Dios es el de más piedad. Dios todo lo sabe y está bien informado de lo que hacen” (49-13).

En este versículo, se colocan similarmente juntos hombres y mujeres, y Dios no ha hecho ninguna diferencia entre ellos en términos de recompensa, además se ha rechazado todos los privilegios materiales y superficiales.

Estas aleyas se refieren a que los hombres y las mujeres tienen una única naturaleza en común; es decir que todos juntos compartimos  la misma naturaleza humana.

 

Fuentes consultadas

La mujer en la interpretación de Ejemplar

Sitio Khamenei.ir, “Una vistazo a la personalidad y los derechos de las mujeres en el Islam y otras naciones”.

“Los derechos de la mujer en el Islam”, profesor Ayatollah Murtada Mutahhari

Traducido por: Ehsan Semiromi

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