Mar 11 de mayo de 2021 Medio Oriente

Cascos Blancos: El negocio millonario detrás del terrorismo disfrazado de ayuda

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TERROR, ENGAÑO Y ESTAFA.

Un detallado informe sobre este grupo formado por un agente británico, integrado por miembros del grupo terrorista Al-Qaeda, que no sólo simulaba ayudar a civiles, sino que montó falsos ataques químicos y se constituyó en la fachada de una fuente de ingresos para sus promotores estadounidenses y británicos.

Ah, pero eso sí: Ganaron un premio Oscar.

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Cascos Blancos: El negocio millonario detrás del terrorismo disfrazado de ayuda

La guerra sucia contra Siria constituye una fuente de ingresos para algunos de los agentes de Estados Unidos y Reino Unido que promueven la caída del presidente Bashar al Assad, precisó el sitio digital The Gray Zone.

Los contratistas de esos gobiernos occidentales obtuvieron cientos de millones de dólares para planes destinados a desestabilizar Damasco, según ese portal.

Uno de los principales actores de la industria artesanal de contratistas que ayudó a dirigir en el país del Levante y se vio implicada en un escándalo de corrupción masiva, fue la Mayday Rescue Foundation.

Mayday fue el patrocinador fiscal de la Defensa Civil de Siria, conocida como los Cascos Blancos , una operación humanitaria intervencionista engañosa que se convirtió en un arma de propaganda clave en la guerra sucia contra Damasco.

Con más de 120 millones de dólares en fondos de gobiernos occidentales, a los Cascos Blancos se les creó una aureola de noble grupo filantrópico dedicado a salvar vidas civiles. 

En realidad, la organización funcionó como la infraestructura mediática y civil para áreas controladas por insurgentes salafistas yihadistas brutales y teocráticos.

Operaban exclusivamente en zonas bajo control de la oposición armada siria y colaboraron ampliamente con extremistas, incluidos el Estado Islámico y al-Qaeda.  Fueron incluso filmados durante ejecuciones públicas cometidas por los terroristas.

Los Cascos Blancos ayudaron a Turquía, miembro de la OTAN, a invadir militarmente y limpiar étnicamente ciudades de mayoría kurda en el norte de Siria como parte de un plan para repoblar esas áreas con árabes musulmanes sunitas que apoyaban al presidente turco, Recep Tayyip Erdogan. 

Tras la invasión, adoctrinaron a los escolares con propaganda nacionalista turca.

Un productor sirio de la BBC denunció que los Cascos Blancos ayudaron a organizar un falso ataque con armas químicas en la ciudad de Douma, para tratar de culpar al gobierno sirio y estimular la intervención militar occidental en su contra.

Sin embargo, mientras los gobiernos occidentales prodigaban a los Cascos Blancos con elogios y canalizaban enormes sumas de dinero de los contribuyentes a su organización matriz, la Mayday Rescue Foundation, con sede en Holanda, también investigaban discretamente al grupo por fraude.

Una serie de informes de los principales medios holandeses de comunicación documentaron cómo los Países Bajos sabían que Mayday cometió graves irregularidades financieras, pero los funcionarios lo encubrieron y se negaron a informarlo.

Los funcionarios holandeses temían que exponer esa corrupción podría dañar los esfuerzos occidentales de cambio de régimen dirigidos a Siria y mancillar la imagen benevolente construida con cuidado sobre la base de promoción constante y propaganda.

El escándalo es una ilustración particularmente inquietante de cómo los soldados del Complejo Industrial sin Fines de Lucro tiran del corazón de los liberales occidentales no solo para promover los intereses de la política exterior occidental, sino también para llenar sus propios bolsillos con millones de dólares fluyendo a través de contratos sórdidos.

La controversia también demuestra cómo los funcionarios de gobiernos occidentales protegieron a los especuladores de la guerra mientras mantuvieron los dólares obtenidos de impuestos se desperdiciaron en la oscuridad.

El pasado 7 de mayo, el periódico en holandés de Volkskrant publicó un informe que revela que los Países Bajos investigaron por fraude a la Mayday Rescue Foundation.

Los gobiernos de Europa occidental invirtieron más de 100 millones de euros (121 millones de dólares) en Mayday para financiar los Cascos Blancos, incluidos Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Canadá, Dinamarca y Países Bajos.  

El gobierno holandés contribuyó con 12,5 millones de euros (15,2 millones de dólares), pero a finales de 2018, surgió la sospecha de corrupción y dejaron de financiar a la organización, "debido a las preocupaciones en La Haya sobre la supervisión financiera y la organización", escribió de Volkskrant.

Posteriormente, el gobierno holandés investigó y, a mediados de 2020, el Servicio Central de Auditoría de los Países Bajos aconsejó al gobierno que reclamara más de 3,6 millones de euros en impuestos que le había entregado a Mayday.

"No es seguro si los millones se gastaron en el propósito previsto", afirmó el periódico, aunque el gobierno holandés evito esa solicitud y en cambio el ministro de Comercio Exterior y Cooperación para el Desarrollo de los Países Bajos, Sigrid Kaag, decidió detener un pago final de apenas 57.000 euros a Mayday, solo 1,6 por ciento de lo que la oficina de auditoría recomendó.

Esa mezquina decisión fue en gran parte simbólica, porque Mayday ya había gastado los más de 120 millones en contratos gubernamentales que recibió y estaba en quiebra cuando Kaag decidió detener los pagos.

En una carta a los gobiernos occidentales, el difunto fundador y director de Mayday Rescue, James Le Mesurier, admitió la comisión de fraude y comportamiento financiero poco ético, como "salarios muy altos, bonificaciones en efectivo e impuestos impagos", señaló de Volkskrant.

Pero el informe del periódico deja en claro que la investigación de fraude se había convertido en un punto de conflicto dentro del gobierno holandés. 

Los funcionarios que apoyaron la guerra por el cambio de régimen en Siria buscaron minimizar el escándalo.

El ministro de Comercio Exterior, Kaag, quería informar al parlamento sobre la investigación de fraude, por lo que escribió una carta y planeaba enviarla a la Cámara de Representantes holandesa. (De Volkskrant obtuvo borradores del documento a través de una solicitud de registros públicos).

Pero después, bajó presión de la cancillería, no envió el documento porque esa revelación "podía dañar injustamente" a Mayday y a los Cascos Blancos.

Los diputados nunca conocieron de la corrupción y los contribuyentes holandeses no pudieron enterarse de que Mayday manejó mal enormes sumas de dinero que recibió de numerosos gobiernos donantes, incluido el suyo.

En noviembre de 2019, el fundador de Mayday Rescue Foundation, el exoficial de inteligencia militar británico James Le Mesurier, murió en extrañas circunstancias en Estambul, Turquía.

Las autoridades turcas dijeron que se suicidó.

Le Mesurier había servido en el ejército británico en Irlanda del Norte y la antigua Yugoslavia, antes de trabajar más tarde para empresas de seguridad privada. En 2014, fundó Mayday Rescue y se convirtió en el hombre clave para dirigir la operación psicológica de los Cascos Blancos.

Mientras que los medios corporativos promocionaban a Le Mesurier como un héroe humanitario, él y sus colegas estaban sacando provecho.

Tres días antes de su muerte, Le Mesurier confesó sus graves irregularidades financieras. El 8 de noviembre, envió un correo electrónico a los países donantes con la admisión de que Mayday cometió fraude.

Dijo que falsificó recibos y escribió: "Asumo total y exclusivamente la responsabilidad".

Pero Le Mesurier insistió en que la corrupción no debe salir a la luz, porque si se filtrara a los medios, sería una "victoria para Rusia y los trolls pro-Assad".

De Volkskrant informó esto en julio de 2020, en un artículo titulado "El fundador de la fundación detrás de los cascos blancos admite el fraude". La coautora de ese informe, Ana van Es, señaló que los gobiernos occidentales que financiaron a los Cascos Blancos prestaron atención a la advertencia de Le Mesurier y estaban "guardando silencio sobre las irregularidades".

El informe anterior de De Volkskrant detalla cómo un contador holandés comenzó a investigar a Mayday en noviembre de 2019 y descubrió que Le Mesurier había falsificado recibos y cobrado para sí dinero designado para los Cascos Blancos.

Si bien la fundación fue representada a menudo como una organización humanitaria benévola sin fines de lucro, en realidad tenía sucursales comerciales con fines de lucro en Turquía y Dubai.

"No había un consejo de supervisión, lo que significaba que los administradores decidían sobre sus salarios, que en algunos casos ascendían a 26.000 euros al mes", escribió de Volkskrant.

"Esas cifras están por encima del límite salarial aprobado de una organización subvencionada en los Países Bajos", señaló el periódico.

"Además, Le Mesurier y su esposa, también una de las administradoras, y un tercer directivo se pagaban a sí mismos bonificaciones en efectivo, además de sus salarios", continúa el artículo.

La esposa de James, Emma Le Mesurier, rechaza esas acusaciones de fraude y ataca a cualquier medio que abunde en el asunto.

Un recién contratado administrador con el objetivo tratar de limpiar la reputación de Mayday, Cor Vrieswijk, reconoció al periódico holandés que los enormes salarios eran realmente "excesivos", pero agregó que los "países donantes occidentales sabían de esto y dieron su consentimiento".

El informe de mayo de 2021 en De Volkskrant reveló que cuando los gobiernos occidentales se enteraron del escándalo de corrupción en la Mayday Rescue Foundation, inmediatamente planearon encubrirlo.

Cuando Le Mesurier admitió el fraude, los diplomáticos occidentales convocaron rápidamente una serie de "reuniones de crisis" en el consulado holandés en Estambul, dijo el periódico.

"Los Países Bajos se veían a sí mismos "extra vulnerables", escribió de Volkskrant. 

"Después de todo, Mayday se encuentra en Amsterdam. Los millones de pagos de la fundación pasaron por cuentas holandesas", precisó la publicación.

En febrero de 2020, los diplomáticos occidentales se reunieron nuevamente en Estambul, donde discutieron "evitar riesgos políticos" y formas de garantizar una "exposición mínima".

Una empresa de contabilidad llamada Grant Thornton investigó a Mayday. Técnicamente dijo que no encontró evidencia de fraude más allá de lo que admitió Le Mesurier, pero eso se debió en gran parte a que las finanzas de la empresa estaban tan desordenadas y era casi imposible auditarlas.

Como dijeron los funcionarios del gobierno holandés a De Volkskrant, "el fraude no se puede probar porque las partes "críticas" de las cuentas "no son rastreables".

"La contabilidad era muy inadecuada", escribió el periódico. "No hubo supervisión financiera interna. Posteriormente, resultó que los pagos no eran rastreables".

De Volkskrant continuó:

"El informe no disipó las preocupaciones del Ministerio de Relaciones Exteriores. Los hallazgos de Grant Thornton plantearon dudas sobre la precisión de los informes financieros presentados con anterioridad por Mayday". 

Según los funcionarios, "no se pudo establecer con certeza" que la subvención holandesa se hubiera gastado efectivamente en los Cascos Blancos. Cuando un oficial pregunta qué gastos no se pueden auditar, un colega responde: "Todos los gastos para los Cascos Blancos".

Pese a la corrupción documentada, continua la financiación estatal occidental para los Cascos Blancos ha continuado, en tanto que Estados Unidos y la Unión Europea redoblaron su guerra sucia contra Siria con la imposición de las sanciones más agresivas en la historia para desestabilizar al país del Levante y derrocar al presidente Bashar al Assad.

The Grayzone / Al Mayadeen

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