Un cambio sísmico se ha producido en Bahrein. Un giro para peor en la península arábiga. Tres vidas han sido quitadas por un dictador.
Tres vidas jóvenes que han culminado abruptamente con balas de ametralladoras. Jóvenes que se atrevieron a soñar con un futuro mejor para su patria, y sus coterráneos, se atrevieron a desafiar al poder, con el deseo de un porvenir sin cadenas, ni servir a un monarca represivo y sectario, cuya familia ha gobernado durante 300 años.
Ese sueño, se pagó con el precio más alto.Luego de soportar tormentosas torturas durante años en prisiones del régimen,fueron asesinados bajo la orden de ejecución firmada por el "rey" Hamad Al Khalifa, en base a la falsa acusación más infame: la de ?terrorismo?.
Mientras el mundo lee con estupor esta noticia y vuelve a sus vidas normales, toda la nación de Bahrein continúa afligida.Tres madres están ahora lamentándose con dolor, tres padres están angustiados y los musulmanes oprimidos de Bahrein están en la cúspide de una nueva revolución.
Estos tres héroes, acallados por querer ser libres, se han unido como mártires a los compañeros del Imam Hussein, su inspirador, quien en aquella época también fue acribillado por los opresores de turno.
El verdadero trabajo comienza ahora, y es trabajar para poner fin al apoyo occidental al régimen hermano de Arabia Saudí(quien ha ejecutado al Sheij Nimr Al Nimr en enero de 2016, por las mismas razones de hablar contra una monarquía opresora), ambos regímenes han cometido crímenes incontables durante años con total impunidad. A ellos, Occidente los considera amigos, siempre bajo el colchón del petróleo y el dinero.
En pocas palabras, estamos frente a barbaries que están sucediendo ahora, desde el golfo árabe, incluyendo a la olvidada Yemen, pasando por Siria e Irak, y finalmente en la ocupada Palestina.Solidarizarse con estos pueblos, debe ser una obligación humana, lejos de las fronteras impuestas, y de distinguir conflictos por región, etnia o religión.
Es tiempo de hablar y pedir sanciones contra los gobiernos opresores y quienes los apoyan y financian. Si no hablamos, nadie nos escuchará.
El Imam Ali, Príncipe de los Creyentes yel primer sucesor del Profeta Muhammad dijo: "Un derecho no reclamado, es un derecho perdido". Así que exijamos los derechos de estos jóvene mártires y asegurarnos de que su muerte prematura no pase sin consecuencias para sus asesinos.
Fuente: Ahlul Bayt Tv /Traducción: Annur Tv.