El gobierno de Milei recluta nuevos espías con propaganda al estilo yanki
El organismo lanzó una convocatoria pública para incorporar personal. Pero el nuevo estatuto deja abiertas otras vías de ingreso y no garantiza que quienes aprueben el curso consigan un puesto.
No es el Tío Sam convocando para las milicias de los Estados Unidos. Es una figura que parece salida de la Antigua Roma, arropada en una bandera argentina, que apunta con el dedo y llama a quienes quieran sumarse a la Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE). “Buscamos a los mejores”, decían los carteles que aparecieron este martes por las calles de la Ciudad de Buenos Aires en una nueva muestra de marketing del Gobierno de Javier Milei, el topo que quiere derrumbar los cimientos del Estado mientras agranda el aparato de espionaje.
Los afiches pegados en las calles y en las cercanías de las universidades son la forma que eligió la SIDE para difundir la resolución 941/2026, que este martes se publicó en el Boletín Oficial.
A través de la resolución 941, Cristian Auguadra aprobó el reglamento para el ingreso a la carrera profesional en el organismo que dirige desde diciembre del año pasado. La resolución reglamenta el estatuto de personal que dictó la administración de La Libertad Avanza (LLA) y que entrará en vigencia el 1 de enero de 2027.
Desde el Gobierno se presentó la convocatoria como la primera vez que se hará un concurso público para ingresar a la SIDE. Históricamente, la modalidad de ingreso al organismo había sido por recomendación de algún conocido o pariente que trabajara allí. Sin embargo, fuentes que conocen el paño sostienen que no todo parece ser el sueño americano.
Del 3 al 30 de noviembre podrán inscribirse argentinos (nativos, naturalizados o por opción) que tengan, al menos, el secundario completo. Antes del concurso, las propias autoridades de la Escuela Nacional de Inteligencia (ENI) harán una preselección en función de los cupos que establezca Auguadra.
Los preseleccionados tendrán que superar una serie de instancias que incluyen un examen de conocimiento general, un test de aptitud, otro de idoneidad de acuerdo con el perfil que se busca y un coloquio que se rendirá ante un tribunal de funcionarios de la SIDE.
En función de esos exámenes, la ENI confeccionará un orden de mérito y de allí surgirán quienes harán el Curso Básico de Ingreso (CBI), que es lo que siempre hacen quienes ingresan a la SIDE. Durante la administración libertaria se suprimieron contenidos que estaban antes, como nociones vinculadas a derechos humanos o género.
Quienes ya estén en el CBI serán considerados “ingresantes” y tendrán dedicación exclusiva, que solo puede complementarse con tareas académicas o de docencia universitaria. Es un dato relevante que explica por qué el Gobierno buscó colocar los afiches en las universidades, que vienen siendo castigadas por el ahogo financiero desde que comenzó la gestión de Javier Milei. Los ingresantes reciben un estipendio mientras dura el CBI.
Haber aprobado el CBI no es sinónimo de conseguir un puesto dentro de la SIDE. Pese a que el marketing estuvo puesto en mostrar transparencia en el reclutamiento, el estatuto muestra que la SIDE tiene otras formas de convocar personal. Hay vinculaciones especiales de personal retirado de las fuerzas o reincorporaciones de quienes pasaron por La Casa. Existe otra vía: la contratación de personal para proyectos especiales. En este caso, los contratados no pueden superar el 5 por ciento de quienes integran la planta del organismo.
Según las fuentes consultadas, se estima que actualmente hay alrededor de 1000 agentes dentro de la SIDE. Días atrás, Pedro Lacour publicó en elDiarioAR que la SIDE estaba ejecutando una purga histórica que incluía la remoción de agentes y el cierre de delegaciones.
El mes pasado, Milei lanzó un nuevo plan de retiros voluntarios para sacarse de encima a otros 20 mil trabajadores de la administración pública. Según el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), desde diciembre de 2023 se perdieron 77.152 puestos de trabajo, lo que representa una caída del 22,5 por ciento de la planta estatal.
“La pregunta es por qué no se dedicaron a formar a los cerca de 400 trabajadores que ya estaban en la SIDE y que ahora están sacando. Se está desperdiciando experiencia, lo que nos hace pensar es que están echando para meter gente que les responda”, dice el diputado peronista Agustín Rossi, exinterventor en la Agencia Federal de Inteligencia (AFI).
Rossi le adelantó a Página/12 que presentarán un pedido de informes para que Auguadra brinde detalles del proceso. La semana pasada, la Comisión Bicameral de Fiscalización de Organismos y Actividades de Inteligencia (CBI) dio curso a una presentación que hicieron Rossi, Rodolfo Tailhade y Ramiro Gutiérrez para que el organismo explique qué rol jugó en la fuga de Flávio Bolsonaro hacia los Estados Unidos. Es un tema bastante más propio de las tinieblas que la convocatoria celestial que inundó las calles.
Fuente: Página12