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El "sufragio de ocupación" isr4hellí: elecciones bajo el yugo de las armas

En estas horas en que se están contando votos, voluntades y tejiendo estructuras políticas de la ocupación en lo que podría llegar a denominarse incluso un oxímoron, que son las elecciones en Israel —como si eso tuviera alguna vinculación con una estructura democrática cuando en realidad están viendo quién es el responsable de llevar los hilos del genocidio contra el pueblo palestino—, creo que podemos tratar de poner sobre la mesa algunos elementos que vale la pena tener en cuenta dada esta realidad que ya lleva más de setenta y ocho años de ocupación. 

Viernes 30 de octubre de 2026 07:00
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El "sufragio de ocupación" isr4hellí: elecciones bajo el yugo de las armas

 Y es que el propio señor Mileikovski, cuyo apellido fue cambiado a Netanyahu, quiere llevar adelante su séptimo gobierno, cosa que hasta este momento puede ser posible.

Recordemos cuando le ponían adjetivos de dictador a algunos líderes populares latinoamericanos por estar en su segundo gobierno. Netanyahu está llevando adelante esta votación con toda la estructura de su partido, el Likud, que son los representantes de esa sociedad en la Palestina ocupada. Lo que se está dando ahora no son elecciones presidenciales, sino elecciones parlamentarias. El ente de ocupación se maneja de esa manera: hay un presidente que articula los poderes, pero en el parlamento israelí (el Knéset), que tiene ciento veinte escaños, el que consigue sesenta y uno es el que forma el gobierno y el presidente lo nombra primer ministro. En esta elección había dos fuerzas mayoritarias.

Por un lado, el propio Mileikovski (Netanyahu) y, por el otro, un exjefe militar que había sido de hecho ministro de guerra de Netanyahu: Gadi Eisenkot. Lo cual nos da una muestra de cuáles son las opciones que tiene esta gente: un criminal de guerra como Netanyahu, con pedido de captura internacional, y el carnicero propiamente dicho, que es el que ha estado llevando adelante todas y cada una de las principales operaciones del genocidio contra el pueblo palestino. Una de las particularidades que utilizó Gadi Eisenkot para tratar de seducir al electorado sionista es que perdió un hijo y a dos sobrinos en los ataques contra la Franja de Gaza a manos de la resistencia de Hamás, lo que le ha generado un manto de victimización.

Esta gente es especialista en llevar adelante una creación imaginaria de ocupante y ocupado, agresor y agredido, víctima y victimario. Dado que ninguna de estas dos fuerzas llegó a sesenta y uno escaños, lo que están viendo es cómo será la serie de alianzas con los partidos que han conseguido menor caudal de votos. En estas horas, el presidente de Israel los está reuniendo para tener un primer sondeo y preguntarles por quién votarían.

Entre esos partidos minoritarios se ha estado hablando del voto de los partidos árabes —palestinos que se quedaron dentro de los territorios ocupados y cuyas nuevas generaciones fueron sacando ciudadanía israelí, pero que se sienten parte del pueblo palestino—. Tal vez hay algunos de ellos que sienten que desde las estructuras políticas se pudiera hacer algo que denuncie el genocidio contra su propio pueblo, aunque sin romantizar el análisis, también puede haber personas de ascendencia palestina a las que les ha beneficiado en lo personal la ocupación y a quienes podemos poner dentro de la estructura de los traidores a su propia historia.

Sin embargo, estos partidos creen tener la convicción de que podrían llegar a generar algunas acciones en favor de su propio pueblo, como tal vez lo cree la propia Autoridad Nacional Palestina bajo el mando de Mahmud Abbas, aunque en la práctica veamos resultados absolutamente diferentes. Ellos tienen la representatividad del pueblo palestino en las Naciones Unidas, y por eso la seguridad de Mahmud Abbas nunca está en peligro. El régimen israelí asesina a todos y cada uno de los principales líderes de la resistencia; sin embargo, el presidente de la Autoridad Nacional Palestina no corre ningún riesgo, lo que sugiere que Israel prefiere que esa persona siga al frente de la representación palestina en los foros internacionales.

Y entonces gana un poco de fuerza la postura de estos partidos árabes sobre si votar por el genocida planificador (Netanyahu) o por el genocida carnicero (Gadi Eisenkot), como si fueran dos opciones viables o si a partir de estos partidos árabes pudieran terminar con la ocupación o con el genocidio. Ha sido realmente vergonzoso el abordaje de los medios corporativos a nivel internacional que tratan de ponerle ropajes democráticos a esta estructura de ocupación, como si los israelíes estuvieran expresando de alguna manera una voluntad popular.

Lo cierto es que aquellas estructuras narrativas que intentan poner en la figura de Netanyahu al único responsable del genocidio —una estructura retórica muy utilizada en Argentina por pseudointelectuales— buscan disfrazar la naturaleza de la totalidad de esa sociedad israelí en la Palestina ocupada. Ante un potencial cambio de gobierno, podrían intentar ‘resetear’ toda esa estela de muerte que ha dejado la ocupación desde hace casi ochenta años.

Nos toca dimensionar que la realidad es que no hay por delante ningún cambio que desde la política o desde esas pseudoestructuras de votación pudiera generar un cambio en la realidad del pueblo palestino, tanto en Gaza como en Cisjordania, donde los colonos asedian a los palestinos con el respaldo del gobierno y de los soldados israelíes. En Gaza, sobre todo posterior al siete de octubre de dos mil veintitrés, la estrategia de tierra arrasada le da continuidad a este genocidio y exterminio en el que cada palestino que hoy todavía respira puede considerarse un sobreviviente.

Eso por sobre todas las cosas aplica a nuestros colegas comunicadores y periodistas, quienes son objetivos militares para la estructura de censura de Israel, haciendo tan vergonzosa la cobertura de los canales de noticias internacionales. Un dato que puede pasar desapercibido: el verdadero nombre de Netanyahu es Mileikovski. Él, como la estructura básica del sionismo (creación europea del siglo diecinueve), son étnicamente cázaros, por lo cual no corre en sus venas ni una pizca de ADN semítico, siendo los grandes impostores apoyados en relatos bíblicos para llevar adelante una ocupación que los beneficia.

La característica de Gadi Eisenkot es que no es cázaro, sino mizrají (judíos sefardíes que habitan desde hace siglos en Marruecos tras ser expulsados de España y Portugal), por lo que algunos de ellos sí podrían considerarse de origen semítico. Su apariencia física incluso se confunde con la de un árabe palestino, lo cual en términos de contrainteligencia podría llevar a las narrativas sionistas a presentar al primer ministro de Israel semita ochenta años después.

Esto puede llegar a ser una estructura que las narrativas sionistas utilicen para contrarrestar lo evidente: que Israel no es más que un proyecto de ocupación tardío de la expansión europea como tapón de los intereses occidentales en Asia occidental. Un pequeño resumen de cosas importantes para tener en cuenta que seguramente se terminarán confirmando a través de acuerdos políticos entre ‘el carnicero y el jefe del carnicero’.

Fuente: RL